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lunes, 27 de febrero de 2017

EL TONO MUSCULAR EN LA VIDA DIARIA Y SU ESTIMULACIÓN

Publicado en "OcupaTea"


Sentando las bases… ¿recordamos algunas de las leyes fundamentales del desarrollo motor?

El desarrollo motor es un término que refleja los cambios que se van a producir a lo largo del tiempo en los patrones motores de la persona, y van a reflejar la interacción del chic@ con el medio. Este proceso supone el desarrollo de capacidades esenciales para la adquisición de posteriores habilidades motoras (Wickstrom, 1990). La meta del desarrollo motor es el control del cuerpo y de sus posibilidades para lograr desarrollar toda su potencialidad. Existen cuatro leyes fundamentales sobre el desarrollo motor, enunciadas por Coghill (hace un montón de tiempo):
Ley céfalo-caudal: el control de segmentos se sucede de forma progresiva en una dirección de arriba hacia abajo, de forma que se va a lograr controlar la cabeza antes que los pies.
Ley próximo-distal: el control del movimiento de las zonas cercanas a la línea media se logra antes que el de las zonas más distales. Así que vamos a controlar antes el hombro que las manos.
Ley de músculos flexores a extensores: la musculatura flexora se desarrolla antes que la extensa. Así, cogemos un objeto y después aprendemos a soltarlo.
Ley de masas musculares globales a específicas: primero se adquiere control sobre grupos musculares globales que sobre los más específicos. Por esto la motricidad gruesa se desarrolla antes que la fina.

De esta forma vemos como el desarrollo motor es un proceso que depende de la maduración del sistema nervioso, como se deduce de las leyes anteriormente descritas. Se pueden producir diferencias individuales en los ritmos de adquisición, teniendo en cuenta otros factores como los ambientales… pero sea como sea, no debemos intentar forzar aprendizajes antes de que las estructuras que soportan al mismo hayan madurado… ni tratar de construir la casa por el tejado.


El tono ¿qué es?¿con qué otras funciones se relaciona? (Berruezo, 2000)

El tono se define como “un estado permanente de ligera contracción en el cual se encuentran los músculos estriados, cuya finalidad es la de servir de telón de fondo a las actividades motrices y posturales” (Berruezo, 2000). Es una actividad muscular sostenida que prepara para la acción motriz.

El tono muscular es un mediador del desarrollo motor: organiza el todo corporal, el equilibrio, la posición y la postura, y es la base del movimiento dirigido e intencional. Wallon (1942, citado por Berruezo, 2000) puso de relieve la importancia del tono en el desarrollo del individuo. El tono es clave en la creación de un adecuado esquema corporal, y es fuente constante de información propioceptiva. También guarda relación con la postura, de hecho Berruezo nos habla de la unidad tónico-postural, determinada en parte por el propio tono.

También está relacionado directamente con el mantenimiento de la atención. Un niño puede tener pobre atención si tiene un mal tono, ya que van a tener dificultades para mantenerse sentado durante un tiempo, va a estar atento a su propia postura, va a gastar recursos atenciones en regular esto… y puede que al final, acabe perdiendo el interés en las tareas que debería estar realizando o incluso llevarse alguna regañuza (Claire Heffron, 2015).


El tono estaría también relacionado con las emociones. A través del tono podemos realizar gestos, y podemos expresar distintos estados y emociones. ¿A que cuando estamos cansados podemos estar más “blanditos”… y a que cuando nos dan un susto o nos ponemos nerviosos nos tensamos?

Además es un mediador en la comunicación entre el adulto y el niño. Esto es lo que Ajuriaguerra (1986, citado por Berruezo) llama diálogo tónico, definido como el “intercambio corporal de información que se produce entre madre e hijo, a través de que estados de tensión-distensión muscular que reflejan sensaciones de placer-displacer y que provocan reacciones de acogida-rechazo en el otro”.

Así que si el tono es básico para mantener una buena postura, tener un buen esquema corporal, mantener una postura funcional, realizar cualquier tipo de acción, relacionarnos, expresarnos y/o comunicarnos… ¿deberíamos hacerle un poco de atención, verdad? Porque va influir en nuestra conducta, aprendizaje, atención, actividades de la vida diaria, juego, actividades académicas y curriculares, en la destreza manual, etc.

Algunas recomendaciones básicas para intervenir…

Vamos a trabajar la propiocepción. En este post anterior titulado “Comprendiendo la propiocepción“, tenéis algunas ideas (enlace). También tenéis muchas ideas en este post de El Sonido de la Hierba al Crecer (enlace).

Juegos – actividades para trabajar los músculos del núcleo del cuerpo o “core strenght”, entendidos como aquellos que están en nuestro tronco y que nos ayudan a estabilizar nuestros miembros, tanto a nivel flexor como extensor. Esta musculatura promueve que se de una progresión en el desarrollo de adquisiciones de corte motor (conciencia corporal, estabilidad, equilibrio, actividades bilaterales…). Algunos ejemplos serían:
Jugar a arrastrarse como los soldados.
Jugar a que el niño haga el puente y pasar coches por debajo.
Ponernos una capa y jugar a levantar brazos y piernas como Superman.
Jugar a andar como los cangrejos.
Hacer carreras con las scooter.



Los juegos con las scooters puede ser muy divertidos. Fuente de la foto.

Juegos – actividades sensorio-motoras: cualquier juego motor nos va a ayudar a trabajar el tono (pilla-pilla, juegos predeportivos, la rayuela, el pañuelo…). Y por favor, rescatemos los juegos tradicionales y populares con los que jugábamos de pequeños, a los niños de ahora algunos de estos juegos ni les suena y pueden llamarles mucho la atención: el aro, los juegos de comba, los juegos de elástico (o goma)… También podemos montar diversos circuitos, ambientes de aprendizaje y/o cuentos motores podemos provocar trepas, reptas, subir por cuerdas, es decir, distintos tipos de desplazamientos, giros, saltos y caídas y lanzamientos, etc. Os pongo algunos enlaces con ideas.
Cuaderno de juegos tradicionales del C.R.A. Albeos (enlace).
Web Juegos Tradicionales (enlace).
Web Juegos de Tiempo Libre (enlace). 
Pinta tu patio para jugar (enlace).



Juegos – actividades con pelota Bobath
: hay materiales que son maravillosos, y la pelota Bobath (o Fitball, o pelota gigante…), es uno de ellos. La podéis encontrar en cualquier catálogo educativo o en cualquier tienda de deportes, y por un precio irrisorio, contáis con un material que vais a usar para trabajar un montón de contenidos. Se puede usar para mejorar la postura al estar trabajando en mesa, además de servirnos para que el niño pueda regular mejor su nivel de alerta (integración sensorial). Pero podemos inventarnos cantidad de juegos tanto estando sentados, como en decúbito prono (boca-abajo), en decúbito supino (boca-arriba) o usándola como lo haríamos con cualquier otra pelota.Algunas actividades pueden ser:
Sentados, saltar sobre la pelota cantando una canción.
En decúbito prono, “hacer el avión” intentando no caerse de la pelota.
En decúbito prono, “hacer un terremoto”, moviendo la pelota para que el niño intente no caerse
Deslizarse sobre la pelota, “haciendo la serpiente”.

Juegos – actividades en superficies inestables: un buen tono también es necesario para mantener el equilibrio, así que juegos en superficies inestables también pueden ayudar. Hay muchos materiales para trabajar esto.



Ejemplos de materiales del catálogo de Hop Toys (enlace).

Ejemplos de materiales del catálogo de Hermes (enlace).

Juegos – actividades de exterior: vamos a aprovechar las oportunidades que nos brinda el medio que nos rodea para estimularle. Tenemos los parques de la ciudad… ¡seguro que hay varios alrededor que tienen distintos columpios y ofrecen distintas posibilidades!. Echemos también la vista hacia el campo, la montaña o la playa. Nada mejor que una excursión, un campamento o una jornada haciendo deportes de aventura para pasar un día genial.



Juegos – actividades acuáticas: el medio acuático es sumamente positivo para el trabajo del tono (y para prácticamente cualquier cosa, a no ser que haya una circunstancia de salud que lo contraindique). La motivación con agua de por medio está prácticamente asegurada.



Juegos – actividades de relajación y/o prácticas orientales: es importante que los niños aprendan a discriminar distintos estados de contracción en sus músculos. Hay muchos juegos en los que se dan contrastes entre diferentes estados de tensión – relajación. Por otro lado, cada vez son más los estudios que indican que practicar yoga puede ser muy positivo para los niños. Os pongo algunos enlaces para que podáis coger ideas.
Juegos de control tónico (enlace).
Juegos infantiles de relajación (enlace).
Podemos usar estar tarjetas del blog El Sonido de la Hierba al crecer para hacer juegos de relajación (enlace).
Yoga para Niños, de Macarena Kojakovic (enlace).

Juegos – actividades rítmicas: qué mejor que bailar con nuestros Cantajuegos favorito, hacer Zumba, danzas tradicionales, bailes populares, coreografías… para poner nuestro tono en funcionamiento. Aquí tenéis la mejor web de internet de Danzas del Mundo (enlace).



Juegos – actividades de la vida diaria: 
obviamente el tono está presente cada vez que realizamos cualquiera de nuestras actividades diarias… por ello podemos aprovechar algunas tareas para trabajar este aspecto como barrer la casa, llevar las bolsas de la compra, sacar la basura, arreglar el jardín…

Así que sí, lo habéis cogido, lo que debemos hacer es… jugar, jugar, jugar, jugar, jugar, jugar, jugar, jugar, jugar, jugar, jugar y jugar. Vamos a sentar unas buenas bases a nivel sensorio-motor… que ya llegará el tiempo del trabajo en mesa.

Referencias bibliográficas
Antoraz, E. y Villalba, J. (2010). Desarrollo Cognitivo y Motor. Madrid: Editex.
Berruezo, P.P. (2000). El contenido de la psicomotricidad. En Bottini, P. (ed.) Psicomotricidad: prácticas y conceptos. pp. 43-99. Madrid: Miño y Dávila.
Drobnjak, L. y Heffron, C. (2015). The core strengthening handbook. FromThe Inspired Treehouse. Enlace.
Heffron, C. (2015). The Inspired Treehouse. One surprising cause of attention problemas in kids. Enlace.
Wickstrom R. (1990). Patrones Motores Básicos. Madrid: Alianza.

lunes, 8 de febrero de 2016

ESTIMULACIÓN VESTIBULAR


PUBLICADO EN "ATENCION TEMPRANA Y FAMILIA"


Hoy hablaremos de un tema, que en Atención Temprana es un área de trabajo fundamental y básica.

Desde los primeros días que comenzamos a intervenir con los bebes, hasta que dejan el

CDIAT (6 años), incluimos en su programación actividades para desarrollar el sistema vestibular.


¿En qué consiste la estimulación vestibular? Es un conjunto de ejercicios que ayudan a regular el sentido del movimiento y del equilibrio. Sabemos que el equilibrio permite al cuerpo mantener una postura estable compensando la acción de la gravedad, situar nuestro cuerpo en el espacio y controlar nuestros movimientos con respecto al mismo. A lo largo de los primeros años el bebe, esta en constante avance y evolución de su control postural (movimiento y equilibrio), pasando por distintas fases como, control cefálico, volteo, sedestación, arraste, gateo, bipedestación, marcha rápida ,correr, trepar etc., etc..


Tres son los sistemas que participan en la trasmisión de información que permite al cerebro organizar y desarrollar un buen control postural y equilibrio.

A-Sistema del oído interno o sistema vestibular. Anticipa información sobre los cambios y prevé las adaptaciones necesarias para realizar un desplazamiento correcto.


B-Sistema visual. Permite mantener estable la mirada y la imagen en la retina. Los ojos giran en la dirección opuesta a la cabeza. Esta estabilidad de la mirada es una clave del equilibrio.


C-Propioceptores: Son unos receptores repartidos por todo el cuerpo, que informan del funcionamiento armónico de los músculos, generando una adaptación del tono muscular para afrontar la nueva situación motora. Calculando la velocidad y dirección de los movimientos que se han de realizar ante cada nueva situación.


¿Que ocurre si el sistema vestibular no tiene un adecuado funcionamiento? 
En los bebes podemos apreciar dificultades para mantener la cabeza erguida, para mantenerse sentado sin ayuda, retraso en el gateo, tardanza en la marcha independiente etc. En los más mayorcitos, dificultad en sortear obstáculos con un mayor número de caídas, deficiencias de equilibrio, coordinación etc.


¿Cuál será el objetivo de la intervención? Enseñarles a controlar sus percepciones y ayudarles a elaborar las respuestas adecuadas. Será a través de la práctica organizada y sistemática de movimientos en cadena, como podrá dar una respuesta correcta a las demandas del entorno.


¿Qué ejercicios podemos poner en práctica? Si observamos atentamente las conductas de los papas con sus hijos, vemos como de forma intuitiva se realizan juegos activos y de movimiento que proporcionan una adecuada estimulación vestibular y propioceptiva. Siendo conscientes de su importancia, seguro que los padres reforzarán su frecuencia.


En los primeros meses:


• Los acunamos con ligero balanceo, les agrada que los muevan en forma suave y rítmica. De delante hacia detrás, de derecha a izquierda, de arriba abajo.


• Los estrechamos contra nuestro cuerpo cuando estamos sentados o andando. Los trasladamos de distintas maneras, de espaldas, frente a nosotros, boca abajo boca arriba.


• En los momentos de cambio de pañal, lo giramos boca abajo, boca arriba, les incorporamos las piernas etc.


• En períodos de juego lo levantamos hacia arriba, le damos alguna vueltas, lo bailamos, etc.


• Jugamos en colchoneta a girarlo y en general lo dejamos en el suelo para que su cuerpo ruede, se desplace y experimente. Aquí en el momento suelo, estimularemos enormemente el sistema propioceptivo, encargado de trasmitir información correlacionando y armonizando las partes de su cuerpo y el espacio que en ese momento ocupa.



En los primeros años: Como padres podemos cuestionarnos, ¿por qué a nuestros hijos les gustan y disfrutan con estos juegos de movimiento?. La estimulación vestibular aporta al niño unas sensaciones, emociones, efectos muy satisfactorios y agradables que le inducen de forma inconscientes a repetirlos, contribuyendo de esta manera a ejercitar y desarrollar unos objetivos muy concretos, entre ellos el equilibrio y la coordinación. Podemos animarlos a juegos del tipo, caballitos de feria, camas hinchables o elásticas, piscinas de bolas, columpios, módulos multijuegos que forman estructuras modulares de laberintos, puentes colgantes, toboganes, túneles, etc. El niño y el juego son compañeros de viaje inseparables. Siempre hemos de facilitarles el juego y no olvidar que debemos de formar parte de el. Aquí les dejo un video, de un juego de estimulación vestibular 
para niños.

jueves, 7 de mayo de 2015

EL MOVIMIENTO DEL NIÑO

EL MOVIMIENTO DEL NIÑO




Sonia Kliass
Publicado en la Revista de la
Distribuido por Pikler-Lóczy Euskal Herriko elkartea por cortesía de la Revista y de la autora.


Podemos observar como en un principio el niño que acaba de nacer no se siente en equilibrio aún que esté tumbado en su cuna, por eso algunas veces presenta movimientos  reflejos de pérdida del equilibrio.
Pero los niños traen con ellos también un guión interno que les ayuda a recorrer este camino de permanente pérdida y conquista del equilibrio. El impulso que les hace crecer y desarrollarse en su motricidad es tan claro y preciso que en realidad no necesitan la intervención directa del adulto en este proceso, no necesitan que les ayudemos, ni estimulemos, ni enseñemos como hacerlo. Necesitan libertad de movimiento dentro de un marco seguro y que el adulto le acompañe con una actitud atenta, respetuosa y llena de confianza en sus capacidades. Necesitan también tiempo, espacio y un entorno adecuado. La médico Emmi Pikler y el equipo del Instituto Pikler-Lóczy de Budapest lo han podido comprobar con sus más de sesenta años de registros diarios de más de dos mil niños que han crecido allí, dentro de semejante contexto.
Cada niño tiene un ritmo propio y el margen de diferencia entre unos y otros puede llegar a ser muy grande. Para que el proceso motriz se haga con calidad, es importante que cada niño pueda seguir su ritmo individual sin sentirse presionado desde fuera. Todos los niños, si tienen salud, recorren este camino porque todos llevan dentro las ganas de crecer y desarrollarse.
Pero no todos lo hacen de la misma manera ni en el mismo ritmo. En este sentido las tablas de desarrollo del Instituto Pikler nos ayudan a saber que, por ejemplo, algunos niños ya son capaces de girar boca abajo a los cuatro meses, otros a los cinco, seis, siete u ocho meses dentro de una total normalidad. O que hay niños que empiezan a sentarse solos con ocho meses y otros lo harán muchos meses más tarde.
  
Cuando nace, un niño se encuentra en un medio
muy distinto del medio donde estaba antes: pasa de
un medio acuático a la experiencia de la tierra con
la fuerza de la gravedad. Este hecho le supone un
gran reto: el mantenerse en equilibrio.

O que, por supuesto, ¡no todos los niños tienen que empezar a caminar al año!

Desde esta perspectiva, no es realmente importante cuándo empieza un niño a hacer un movimiento u otro del desarrollo motriz. Lo más importante es como lo hace, o sea, con qué calidad lo realiza. Los niños que van lentos, lo hacen porque lo necesitan. El hecho de ir más rápido no les trae en realidad ningún beneficio. El movimiento es el primer lenguaje del niño. Si hay seguridad, bienestar y fluencia en el movimiento, les damos mejor base para el futuro aprendizaje del hablar y pensar. Si el niño acumula, dentro de sí, experiencias de que puede confiar en sus propios recursos, esta confianza quedará registrada en su organismo para siempre.

Muchas veces damos demasiada importancia a momentos concretos del proceso, queremos saber si ya se giran, gatean, sientan o caminan y nos olvidamos que para hacer este movimiento han tenido que hacer muchos otros que no vemos para prepararse. Todos los pequeños pasos que hacen son importantes porque desarrollan unas cualidades y unas habilidades que les prepara para el próximo paso. Si cogemos el hábito de observar qué hacen los niños por ellos mismos veremos qué gran
inteligencia hay detrás del proceso motriz. La dificultad muchas veces es hacer este cambio de mirada y empezar a ver qué hacen en vez de qué no hacen.
A partir de la postura tumbado boca abajo, los niños se aventuran a descubrir qué pasa si abandonan esta posición segura y conocida para girarse de lado y después boca abajo. Luego les toca otro paso difícil e importante que es volver a la posición boca arriba. Aprender a volver es importante porque les da la posibilidad de poder descansar de la postura. Mantener la postura boca abajo puede llegar a ser muy cansado para un niño en un principio. Lo mismo pasa cuando se sientan por ellos mismos: saben el camino para sentarse y también saben el camino para volver a tumbarse en el suelo. Esto les permite poder descansar de la posición, tienen autonomía y pueden realizar todos los cambios que necesitan sintiéndose cómodos y seguros. Esto les da bienestar a su organismo y posibilita que su actividad pueda durar más tiempo. Cuándo un niño aún no puede sentarse y el adulto lo pone en posición sentada, aún que se aguante bien en la posición, no tiene autonomía, no domina la situación, saber cómo salir y necesita la ayuda del adulto. Esto hace que su actividad dure poco, hasta que esté cansado y se vea obligado a pedir ayuda. Este hecho nos hace pensar hasta qué punto la libertad y la autonomía de movimiento pueden tener un impacto positivo en la relación del niño con el adulto. Cuando un adulto permite que un niño se mueva a su aire, tiene la oportunidad de ver con qué voluntad despliega sus capacidades y cómo disfruta de sus pequeños logros, lo observa y crea una imagen de niño autónomo y capaz, desarrolla una gran confianza en el niño y se siente él también más seguro y satisfecho.

A partir de los dos y medio o tres meses, podemos empezar a ofrecer al niño un espacio de juego que sea seguro cálido y firme, como puede ser un parque con suelo de madera protegido con barrotes, donde pueda hacer sus experimentos. Tenemos que tener en cuenta que no se trata de un parque de los que vemos en las tiendas normalmente: un niño que ya se desplaza arrastrándose, dando vueltas o gateando necesita un espacio de 4 m2. También es importante que lleve ropa cómoda que no impida sus movimientos y que tenga retos interesantes adecuados a su
etapa motriz como puede ser cajas de madera para subirse encima o entrar dentro, etc. El parque puede durar hasta que veamos que el niño tiene ya necesidad de más amplitud, cuando ya gatea mucho o cuando empiece a caminar.

Pero está claro que el desarrollo motriz no se acaba con el caminar. Después de caminar se ponen a correr, y luego quieren saltar, trepar y hacer equilibrios. El movimiento tendrá un gran protagonismo en toda la etapa de jardín de infancia, hasta los seis o siete años. Las mismas pautas de ofrecer tiempo, espacio, materiales y retos interesantes para jugar y experimentar con el movimiento favorecerán un buen desarrollo de su motricidad durante todo el primer septenio. La tendencia general es pedir a los niños que estén quietos y parados desde muy pequeños pero es muy necesario que los adultos empiecen a conocer la importancia que tiene el dejar que se muevan los niños para su desarrollo global.

viernes, 13 de marzo de 2015

NEUROPSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN

PUBLICADO POR "INED21"
El sistema educativo español aún no se ha dado cuenta de que la neurociencia avanza a pasos agigantados y poco se está haciendo por tratar de ajustar las enseñanzas de los niños a los nuevos conocimientos de neuropsicología. Pero esto pasa porque, seguramente, los legisladores apenas conocen esta nueva ciencia y no se ponen al tanto de los apasionantes descubrimientos que en los diez últimos años están teniendo lugar.
En más de tres décadas en contacto directo con el ámbito educativo, no he conocido profesores que tuvieran nociones sobre cómo funcionan ambos hemisferios cerebrales en los niños, y cómo se podía sacar el mayor y mejor potencial de la estimulación y combinación de ambos. Tampoco tengo conocimiento de que se recoja, a modo de información o guía en los libros de texto,… será porque las diferentes leyes, tampoco lo han contemplado,… seguramente es algo desconocido para muchas editoriales y para muchos (¿o casi todos?) los legisladores educativos.
Y es que, a día de hoy, ya sabemos (por estudios que comenzaron eminentes neuropsicólogos como Luria, Benton, Bandura, y más recientemente A. Damásio, o el neurocientífico Dan Siegel, y otros muchos) que no hay necesidad de bombardear con contenidos a los niños para que aprendan. 
Es más importante el vínculo de apego (término que en psicología se usa para describir la relación del niño con sus cuidadores-educadores y que le provee de seguridad emocional cuando es aceptado y protegido incondicionalmente, y cuyas vivencias pasan por la amígdala cerebral, centro de las emociones), que los estímulos de aprendizaje en sí, puesto que un niño está a la expectativa del entorno, aprendiendo constantemente sin necesidad de parcelar su conocimiento en áreas cerradas y horarios rígidos.
Los docentes y, en general, los profesionales que trabajan en educación, debieran tener presente constantemente que el hemisferio izquierdo es el del razonamiento lógico, la planificación, las matemáticas, atención, memoria a largo plazo, lenguaje…
El hemisferio cerebral derecho alberga la imaginación, la intuición, la comprensión, el sentido artístico, la creatividad, la genialidad, la síntesis, la música,…
Y lo bueno es que ambos hemisferios están conectados a través del cuerpo calloso, pero no se suelen estimular a la vez. Si hiciéramos esto, el rendimiento de los niños y de todas las personas sería mucho mayor. Pero si los adultos lo desconocemos,… ¿cómo inculcarlo en los niños?, ¿Cómo organizar el contenido de lo que queremos transmitir (lado izquierdo) con lo que sentimos y pensamos? (lado derecho)… Porque el orden en el que pensamos y decimos las cosas hace que el cerebro las comunique y entienda de forma diferente. Todos sabemos que no es lo mismo un viejo amigo que un amigo viejo,… pero es que hay muchas más expresiones importantes que apenas advertimos y que condicionan el mensaje.  Y múltiples situaciones en el aula que solo se ven desde un hemisferio, habitualmente el izquierdo.
Como los adultos hemos perdido gran parte de nuestra capacidad de asombro por las pequeñas cosas y las maravillas que nos rodean, (usamos más el cerebro izquierdo, y nos jactamos de ello), nos da la impresión de que los niños perciben igual el mundo, pero no es cierto, porque ellos van descubriendo y asombrándose cada día con nuevas imágenes y matices de las cosas, la naturaleza, las personas y las relaciones (los niños utilizan más la parte derecha del cerebro). Y seguimos matando la capacidad de descubrimiento e introspección al dar casi todo por supuesto y al estar condicionados por nuestro ritmo frenético de adultos, y apenas nos maravillamos ante el cambio de la naturaleza en el transcurrir de las estaciones. Pero los niños viven en esa dimensión mental de asombro (cerebro derecho), que es la más rica fuente de aprendizaje.
Y podemos preguntarnos,… ¿qué puede hacer un sistema educativo en este caso? Pues muchísimo, porque los niños pasan bastantes horas en los centros educativos, lugar al que se va a aprender y no debemos olvidar que aprenden por descubrimiento, con su maravillosa fantasía, dirigidos por una disciplina acorde a la edad.
Y es que, a través del asombro, de la sorpresa, de la fascinación (cerebro derecho), el niño sintoniza con el mundo y con su entorno y, si le permitimos asombrarse, tenemos gran parte de la motivación ganada y, así, es mucho más fácil interiorizar los aprendizajes y que realmente sean válidos y significativos en su vida. Y no solo unos conocimientos memorísticos (cerebro izquierdo), muchas veces inconexos que, en escasas ocasiones, les permiten descubrir cómo es el mundo a su alrededor.  Y, en realidad, todo esto no es difícil. Muy al contrario, es la forma natural de aprender y debiera ser la forma natural de enseñar, porque son capacidades innatas en el ser humano.
Los adultos somos los intermediarios entre los niños y el mundo, se asombran de cada cosa que les enseñamos, que les contamos, que les ayudamos a descubrir.
Con tanto bombardeo de nuevas tecnologías (muy útiles y necesarias, sin duda, pero no la única fuente de conocimiento), los niños están demasiado en contacto con las máquinas, siendo algo que les va a acompañar el resto de sus vidas y las van a dominar con mucha facilidad,… pero quizá no sea tan fácil desarrollar el pensamiento crítico, la socialización, la solución de conflictos, las artes, el aprendizaje por descubrimiento,… si no somos capaces de inculcárselo desde bien pequeños.  A partir de los 8 años, si no hemos hecho esto antes, prácticamente habremos perdido el tren.
Así que muchas innovaciones educativas que pasan por poner más ordenadores en las aulas, puede que no sean tan innovadoras si se dejan de lado los auténticos aspectos necesarios en el desarrollo del ser humano en sus primeros años de vida. Los legisladores debieran conocer esto, también los docentes para reflexionar y comenzar a dar más peso específico a lo verdaderamente importante.
Mientras avancemos en el uso de la tecnología y no lo hagamos de forma paralela en el conocimiento del ser humano, la neuropsicología, los hemisferios cerebrales y lo que albergan, la capacidad de la mente, las relaciones, las emociones,… y no aprendamos ni enseñemos a decidir a la vez con la cabeza y el corazón, creando un sólido vínculo de apego, no estaremos acertando, sino abriendo una brecha cada vez más grande en el planteamiento de una educación integral, holística, que eduque a los niños en descubrir todo lo que llevan dentro con el objetivo de autorrealizarse, siendo felices y útiles a la comunidad en la que les ha tocado vivir.
Así que, para empezar, se hace absolutamente necesario un poco de formación sobre neuropsicología y educación para asesores y legisladores educativos, editoriales, políticos del ramo, docentes, padres,… y toda la colectividad educativa.

jueves, 12 de marzo de 2015

LOS BEBÉS APRENDEN A MOVERSE SOLOS

Por Cecilia Galli Guevara


Emmi Pikler concebió una nueva forma de ver el niño pequeño. Para ella el bebé es un ser capaz de desarrollarse de forma autónoma. Las diferentes fases del desarrollo motor se dan cuando el bebé está preparado para ello, sin la ayuda del adulto. Éste se convierte en mero observador de las actividades del niño, mostrándole su apoyo y cariño en momentos especiales, como en los cuidados cotidianos. En este blog puedes leer información acerca la doctora Pikler y sus ideas pedagógicas.


Los bebés aprenden a moverse solos

Es muy común que ayudemos a nuestros pequeños a moverse y que les enseñemos a sentarse y a caminar. Pero ¿es beneficioso para ellos? Luego de años de estudios, la especialista Emmi Pikler concluyó que el desarrollo motor surge de manera espontánea y que las enseñanzas de los grandes pueden no ser lo mejor para los chicos.

No es poco común que, cuando nace un niño, sus padres, aunque disfrutemos plenamente de cada etapa, imaginemos con ilusión el próximo paso del bebé: cuando sostenga la cabeza, cuando se siente, cuando camine… Y también es muy corriente que “ayudemos” a nuestra cría a hacer movimientos que, por su edad, todavía no puede realizar. Así, por ejemplo, los sentamos protegidos y hasta sostenidos por almohadones para que no puedan caerse, porque todavía no pueden mantenerse erguidos. O, con pocos meses de vida, los ponemos de pie pensando que ellos lo piden, malinterpretando una necesidad del niño de ser llevado en posición vertical para observar el mundo desde esa perspectiva. Pero puede ser que –como observó la pediatra Emmi Pikler en el hogar para niños que dirigió en Budapest– esta intervención no sea necesaria, y que por el contrario sea perjudicial.

Emmi Pikler (1902-1984) fue una importante pediatra húngara que dirigió el Instituto metodológico de educación y cuidados de la primera infancia de Budapest (conocido como Instituto Lóczy, hoy llamado Instituto Pikler), fundado para bebés que necesitaban cuidados prolongados lejos de sus familias. Creó un sistema educativo basado en el respeto al niño, en el que el adulto adopta una actitud no intervencionista que favorece el desarrollo.

Pikler estaba convencida de que el desarrollo motor es espontáneo; y aseguraba que, si se les proporcionan ciertas condiciones, los niños alcanzan por sí mismos un desarrollo motor adecuado. El adulto no “enseña” movimientos ni ayuda a realizarlos, y los niños se mueven y se desarrollan regidos por su propia iniciativa. Por otro lado, no se le impide al niño la realización de ningún movimiento, por lo que en este sentido es completamente libre: si un niño que camina quiere reptar y rodar, no hay nada de malo en eso.

¿Pero no es bueno que los adultos “ayudemos” a nuestros niños y les “enseñemos” a realizar los movimientos? A esta pregunta Emmi Pikler respondía que “ayudar” a los niños cuando ellos no están listos para realizar ciertos movimientos por sí mismos es perjudicial. Y explicaba que muchas veces el adulto actúa motivado por la costumbre: estamos habituados a hacerlo, y eso nos resulta habitual. Pero que exista el hábito no significa que sea beneficioso.

En su libro Moverse en libertad, la pediatra observa varios inconvenientes de esta ayuda modificadora del adulto:



Primero, al poner al niño en una postura que no podría adoptar por sí mismo lo obligamos a estar inmóvil: el niño no puede salir de esa posición. Si, por ejemplo, echamos boca abajo a un bebé pequeño, en contraposición con dejarlo boca arriba, donde puede moverse, tomar sus pies, mirar para los costados, estamos frenando su capacidad de movimiento.
En segundo lugar, las posiciones en las que ponemos a los niños no son normales para él o ella; como consecuencia, la postura de los músculos no es natural, es forzada, y los músculos quedan tensos o con malas posiciones.
Por último, el niño que hemos puesto en una posición a la que no puede llegar solo queda condenado a depender del adulto para cambiar de postura. Estaremos fomentando su dependencia del adulto y frenando su desarrollo autónomo.
Además, con intervención del adulto, el niño pierde etapas intermedias de su desarrollo motor, como el reptar (muchas veces cuando un niño que está sentado decide deslizarse para reptar, sus cuidadores lo levantan y vuelven a sentarlo, inhibiendo su voluntad y ejerciendo una prohibición sobre el movimiento) o el gatear, etapas que son necesarias antes de adoptar posturas nuevas y de conquistar destrezas más avanzadas.

Para permitirles libertad de movimiento a los niños, dice Emmi Pikler, es importante que ellos tengan espacio suficiente para moverse y ropa que les permita mover sus miembros cómodamente. El espacio para los niños debe además ser seguro y estar adaptado a ellos. Y si bien el adulto está siempre junto al niño y lo incentiva a desarrollarse, no debería ofrecerle su ayuda en lo que a movimientos respecta: no se lo sienta, no se lo pone de pie, no se le ofrece un dedo para que pueda sostenerse ni se lo “tienta” con juguetes para que avance. La autora aclara que la no intervención del adulto no se debe a una falta de interés en el niño; por el contrario, los adultos festejan con regocijo el adelanto del niño, como lo harían si ellos hubieran intervenido en el desarrollo de manera activa. Por último, el adulto debe mantener con el niño una relación paciente y respetuosa.

Es probable que si estamos acostumbrados a ayudar a nuestros hijos en sus movimientos, nos resulte difícil no precipitarnos a intervenir en su desarrollo motor: uno, como padre, quiere lo mejor para sus bebés; y que aprendan a moverse rápidamente y sin contratiempos puede parecernos parte de ese “darle lo mejor”. Pero informarnos sobre distintas corrientes y estudios referentes a su desarrollo, y considerar darles una oportunidad, puede ser beneficioso para ellos y, como consecuencia, también para nosotros.


REFLEJO TÓNICO SIMÉTRICO DEL CUELLO (RTSC) - CLAVE EN EL GATEO Y LA VISIÓN



PUBLICADO EN "VISIÓN Y APRENDIZAJE"
Se trata de un "reflejo puente" es decir, a diferencia de los otros reflejos del cuello, no se forma en el útero materno ni se nace con él, sino que se desarrolla e integra antes de la etapa del gateo, para permitir que éste se produzca correctamente. Surge cuando los reflejos tónico laberíntico y tónico asimétrico del cuello ya se han integrado.

La integración se produce cuando el bebé se pone a 4 patas y se balancea quieto en el mismo sitio hacia delante y hacia atrás, dejando rodar su cabeza en el suelo.

Si el bebé no integra los RTL o RTAC, se salta la etapa del gateo, gatea mal (culeando, arrastrando una pierna, apoyando mal las manos o levantando los pies del suelo...), o lo hace durante poco tiempo, el RTSC no se desarrollará bien y no acabará de integrase y tendrá problemas en el desarrollo motor grueso y fino, en la lateralidad y en la visión.


Este reflejo permite


Ayudar a integrar el RTL.

Estando el bebé a 4 patas sobre sus manos y rodillas, cuando flexiona la cabeza (como si mirara sus rodillas) los brazos también lo hacen, sin embargo las piernas se estiran. Por el contrario, al extender la cabeza hacia atrás, los brazos se estiran y las piernas se doblan sentándose sobre los pies (como el dibujo). Así el niño realiza el característico balanceo hacia delante y atrás antes de soltarse a gatear primero hacia atrás y finalmente hacia delante. Así, este reflejo prepara al bebé para el gateo y previamente para el arrastre, y desaparece cuando comienzan estas etapas motoras. Si colocamos al niño o adulto a 4 patas y le pedimos que mueva la cabeza hacia arriba o hacia abajo y ocurre lo anteriormente contado (junto con otras señales), indica que el reflejo están aún "molestando".
Independizar los miembros superiores de los inferiores (al estirar la parte superior no se dobla la parte inferior y viceversa) para permitir un gateo correcto.
 Desarrolla el tono muscular de la espalda superior y del cuello.
Permite al bebé enfrentarse a la gravedad desde la posición a 4 patas (antes de andar) permitiéndole levantar su cuerpo del suelo apoyándose en las manos y las rodillas desde la posición prona.

La integración de este reflejo permite

Independizar los movimientos de la cabeza sobre la posición de las extremidades para permitir moverse eficazmente.
El desarrollo del movimiento cruzado de mano y pierna o movimiento contralateral.
Cruzar la línea media.
Junto con el gateo, el bebé desarrolla la acomodación (enfoque) y la visión binocular (convergencia cuando mira sus manos y divergencia cuando mira a lo lejos).
Una correcta posición de sentado en el niño o en el adulto.
La combinación eficaz de los sistemas vestibular, proprioceptivo y visual, MUY IMPORTANTE PARA LA LECTURA.


Señales que muestran que aún está activo


Como escribía antes, con este reflejo activo al mover la cabeza dobla y estira los brazos y las piernas, por tanto afecta a la posición de sentado del niño (o del adulto). De forma que cuando levanta la cabeza para mirar la pizarra, los brazos se le doblan y las piernas se le estiran por debajo de la mesa. Por el contrario, cuando mira al papel para escribir o leer, baja la cabeza y en consecuencia, los brazos se le estiran y las piernas se le doblan por debajo de la silla cruzando los pies. Así, como esté “baile” constante es insufrible mientras por ejemplo copia de la pizarra o cuando mira y escucha al profesor y luego escribe en su cuaderno, el niño encuentra por sí mismo una estrategia para compensarlo que es SENTARSE MAL: O se sienta repanchigado sobre la silla (tendencia a resbalarse en la silla ;)), acercando la mesa a su pecho con los brazos doblados y las piernas estiradas bajo la mesa. O echa su cuerpo sobre la mesa en la que escribe o lee estirando los brazos y doblando las rodillas con los pies cruzados bajo ella. Si os fijáis son las mismas respuestas que antes describía sobre este reflejo que crea en el cuerpo cuando está activo. Seguro que conocéis mucha gente que se sienta de estas maneras o sentándose sobre una pierna, o sobre las dos incluso o con las rodillas dobladas, los pies en la silla y las rodillas frente a la cara… El niño necesita tener las rodillas dobladas para hacer las actividades de mesa sin que el reflejo le estorbe. Con estas posiciones incorrectas de sentado bloquea este reflejo.
Esto le hace además, que no pare de moverse en la silla buscando esa posición de bloqueo.
Así, este reflejo activo es causa importante del TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN con o sin HIPERACTIVIDAD (TDA-H). A veces se cree estar ante un TDA o un TDAH y realmente es algún reflejo que no se ha integrado aún y que el niño con su movimiento lo evita como puede y le hace interrumpir su atención constantemente.
En su desarrollo motor grueso se saltará el arrastre y el gateo, ya que no tiene fuerza suficiente en sus manos y brazos.

Y en caso de gatear lo hará de forma peculiar: sentado deslizando el culete o una pierna, “gateo de oso” (usando manos y pies), o simplemente pasará de la posición de sentado a andar.   Puede que adopte una posición “correcta” a 4 patas pero si observáis las manos las tendrá hacia fuera y los codos bloqueados o incluso los pies levantados. El gateo no será sincronizado ya que no cuadran las dos mitades del cuerpo y por supuesto no sabrá gatear hacia atrás.
Postura corporal pobre (encorvado) y piernas estiradas.
Hipotono muscular, con problemas incluso para dar un salto.
Problemas acomodativos dado que no ha aprendido a controlar el enfoque ni de lejos ni de cerca. Estando activo el RTSC esta habilidad visual no funciona bien por tanto, le cuesta mantenerse haciendo una tarea cercana prolongada como leer, escribir, pintar, etc.; o hacer cambios de enfoque constantes como copiar de la pizarra o de un libro (es lento haciéndolo). El enfoque falla y deja de hacer la tarea o la hace mal, lo cual provoca una falta de atención y de motivación.
Problemas de visión binocular porque ambos ojos no trabajan bien conjuntamente. De cerca afectará a las tareas cercanas que requieran una precisión (escritura, dibujo, pintado, manualidades, etc.) y a las actividades lejanas como juegos de pelota y deportes.
Suele ser más patoso de lo normal, lo que les hace ser malos en deportes.
Malo nadando a braza (mala integración de las porciones superiores e inferiores del cuerpo). Suele bucear mejor que nadar, donde el efecto de la gravedad es reducido y el peso del agua mantiene el cuerpo en equilibrio.
Malo en los movimientos contralaterales (empleo de brazo y pierna contrarios).
Si la visión no funciona bien cualquier cosa que haga con las manos guiadas por la visión tampoco funcionará, así tendrá mala coordinación ojo-mano fina y/o gruesa, llegando a afectar incluso a la hora de comer, dado que nunca sabe cuál es el lugar correcto donde está su boca.
Cuando bloquea el reflejo sentándose tumbado sobre la mesa perjudica su visión porque estresa su enfoque y su convergencia al trabajar tan cerca.
Tiene dificultad en los seguimientos verticales (por ejemplo para buscar en tablas).
Cuando le pides que se ponga de rodillas en el suelo, para mantener una posición erecta de la espalda y equilibrar mejor su cuerpo lo hace colocando las piernas en “W” y sentándose en el suelo directamente y no sobre sus pies.
Suele necesitar plantillas en los pies de pequeño y tiene las piernas en "Y" invertida (al juntar las piernas junta las rodillas y deja los pies ligeramente separados)  o las piernas arqueadas como un jinete (al juntar las piernas no hay forma de juntar las rodillas). En edad adulta suele tener dolores y problemas en las rodillas. 
En edad adulta suele tener dolores de espalda sobre todo a nivel lumbar y cervical y contracturas constantes en la zona de los trapecios.

ENTRADAS RELACIONADAS
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Reflejo Tónico Laberíntico (RTL) - La base del equilibrio
Reflejo Tónico Asimétrico del Cuello (RTAC) - La base de la lateralidad


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Reflejo de Moro - Un reflejo imprescindible en el bebé, pero muy molesto en edad infantil o adulta
Reflejo Espinal Galant - El reflejo del "culo inquieto", relación con TDA y TDA-H

Reflejos de la mano - Responsables de la mala escritura

viernes, 6 de marzo de 2015

MELODIE DE JAGER EXPLICA LAS BASES DE MIND MOVES


La doctora Melodie de Jager, creadora del método terapéutico y preventivo de apoyo al desarrollo infantil, Mind Moves (Mente en Acción), nos explica las bases del mismo.


Para más información sobre Mind Moves, consulta este vídeo publicado en una anterior entrada en este mismo blog:

ENTREVISTA A MELODIE DE JAGER, CREADORA DE MIND MOVES. SEPT 2012 EN BILBAO

O también estos enlaces:

http://www.mind-moves.com/

http://www.centrocimma.es/

http://www.gabineteaso.com/

http://www.mindmoves.co.za/

FUNDAMENTOS DEL DESARROLLO INFANTIL

Doctora Melodie de Jager en Bilbao. 1 de marzo 2013.




Melodie de Jager, directora del Instituto Mind Moves en Suráfrica, visitó de nuevo Bilbao.
En esta ocasión lo hizo para ofrecer una conferencia sobre los métodos Mind Moves y Baby Gym.

Mind Moves es una técnica utilizada para dar al cerebro del niño una segunda oportunidad de madurar correctamente. Para ello, imita en gran medida lo que el bebé hace de forma natural para lograr dicha maduración. Se dirige a niños de todas las edades con trastornos del desarrollo y problemas de aprendizaje.

Baby Gym en cambio, trabaja desde la prevención, ayudando al bebé a alcanzar los hitos del desarrollo que hacen que éste sea pleno.

Melodie de Jager ha sido declarada una de las mujeres más grandes del siglo XXI por el Instituto Biográfico Americano. 

La conferencia se celebró el viernes, día 1 de marzo, en el hotel Indautxu, de 19:00 a 20:30 horas. Organizada por el Gabinete Pedagógico Aso.

Para más información, consultar las siguientes páginas:

http://www.mind-moves.com/

http://www.mindmoves.co.za/

http://www.gabineteaso.com/



EL BAJO TONO MUSCULAR Y LOS PROBLEMAS DE ATENCIÓN

Por Rosina Uriarte, 

Publicado en "Estimulación temprana y desarrollo infantil"


En una entrada anterior (http://estimulacionydesarrollo.blogspot.com.es/2009/02/la-hipotonia-esta-en-el-cerebro.html) se trató el tema del tono muscular y cómo éste está regulado por determinadas áreas cerebrales. Motivo por el cual no debe concentrarse toda la atención en los músculos cuando se pretende trabajar un tono muscular inadecuado.
Trabajar por la regulación del tono muscular es de vital importancia para garantizar óptimas condiciones para el aprendizaje escolar.
La hipotonía es un problema que se refleja en los músculos, pero está en el cerebro, que es quien regula el tono de los músculos. Como afecta al estado de alerta del individuo, también afecta a su capacidad de prestar atención pues las áreas cerebrales que controlan el tono muscular también participan en la capacidad de atención. 
No nos sirve trabajar uno u otro músculo (las piernas para que camine, la cadera y la espalda para que se siente, el cuello para que sujete la cabeza, luego las manos para que coja bien el lápiz o la boca para que pronuncie bien....). Es necesario trabajar el problema donde está: en el cerebro. Para que no quede ningún músculo afectado pues los movimientos de los músculos oculares (estos músculos realizan los movimientos más finos del cuerpo) son vitales para poder leer y escribir y un niño con hipotonía pueda tener problemas escolares si no puede mover correctamente sus ojos para mantenerlos y seguir la lectura o si no puede prestar una adecuada atención o mantener una adecuada postura en clase (esto también afecta a la atención).
Por esto se debe trabajar cuanto antes el problema de un bajo tono muscular, incluso desde la prevención: antes de que aparezcan las dificultades. Pero no debe plantearse este trabajo con perseguir logros aislados: ahora levanta la cabeza, ahora se sienta... Sino solucionando el problema de raíz, donde está: en el cerebro.
Para que un niño tenga el desarrollo deseado, es necesario que le demos todas las oportunidades para ello: esto significa que hay que tenerle sobre el suelo todo el tiempo posible durante el primer año de vida. Y significa también, que debemos evitar poner al bebé en sillitas, hamacas, tronas, andadores o dentro del parquecito… estos artilugios limitan el movimiento del niño y por consiguiente, limitan su desarrollo (no sólo físico, sino intelectual).
Es importante vigilar que el niño pase por todas las fases del desarrollo de este primer año: primero levantar su cabecita estando tumbado boca abajo, girarse hacia un lado y hacia el otro estando tumbado boca arriba y luego boca abajo, después comenzar a arrastrarse, para llegar a gatear y sentarse solito cuando ya gatee. Y por último, terminar caminando.

Todas estas etapas son necesarias, todas. Por esto ninguna de ellas debe quedarse sin trabajar lo suficiente, pues podrían quedar secuelas. 

El desarrollo motor del primer año sienta las bases de todo el aprendizaje posterior. Ocurre a menudo que en los niños con hipotonía el tono muscular débil les impide atravesar fácilmente todas las etapas motoras importantes. Si el desarrollo motor no ha sido el adecuado, siempre se puede recuperar después, pero hay que hacerlo. Hay que trabajar con el niño hasta que no queden retrasos de su hipotonía, independientemente de la edad que tenga.
Para comprender cómo se ha de trabajar en estos casos, debemos conocer mínimamente cómo funciona el sistema nervioso en cuanto al control del tono muscular se refiere. Y qué relación tiene esto con la capacidad de prestar atención. 
Toda la información que entra a través de los sentidos es integrada y filtrada por áreas básicas del cerebro que luego la envían a la corteza cerebral. Es esta corteza cerebral la que hace que seamos conscientes de estos estímulos y los podamos valorar para emitir una respuesta (la respuesta es nuestro comportamiento y cómo funcionamos ante cualquier situación dada en cada momento de la vida).
El doctor Harald Blomberg lo explica de esta manera: “La parte central del tronco encefálico está formada principalmente por una intensa red nerviosa llamada el sistema de activación reticular (SAR). Este sistema de neuronas recibe señales desde el sistema visual, auditivo, vestibular, de los músculos, las articulaciones, y los órganos internos (el sentido propioceptivo) y del sentido táctil, transmitiendo la información a la corteza. El efecto de tales señales es estimular la corteza y esto es necesario para mantener la atención y alerta…
… la carencia constante de señales del sentido vestibular, propioceptivo y táctil causa problemas de atención y del estado de alerta, que se puede recuperar rápidamente a través de la estimulación de los movimientos rítmicos.
Blomberg se refiere con “movimientos rítmicos” a los que realizan los bebés de forma natural en su desarrollo motor. El movimiento proporciona la estimulación más importante para el desarrollo cerebral. Estimula y desarrolla las áreas vestibulares encargadas del equilibrio y de la postura corporal, pero que también reciben la información procedente de todos los sentidos salvo el olfato. Sin el sentido vestibular en condiciones, no pueden desarrollarse ni funcionar adecuadamente los demás sentidos.
 “Los núcleos vestibulares que reciben señales no sólo del sentido vestibular, sino también de otros sentidos, como el táctil y el kinestésico, son los más importantes para el tono muscular. Si hay una estimulación insuficiente del tronco encefálico proveniente de los sentidos táctil, kinestésico y del sentido vestibular, el resultado puede ser un tono muscular bajo en los músculos extensores del cuerpo.
Por tanto es de crucial importancia que el bebé sea tocado, abrazado, mecido y que se le permita moverse libremente…. La falta de esta estimulación puede provocar que el bebé desarrolle bajo tono muscular y que tenga dificultades para sujetar la cabeza, el pecho y moverse, lo que llevará a una menor estimulación del sentido vestibular, del táctil y del kinestésico provocando un círculo vicioso.
…Muchos de estos niños desarrollarán problemas de atención debido a un mal funcionamiento de la corteza cerebral y serán diagnosticados de ADD (TDA) cuando se hagan mayores.”
Hay diferentes métodos y ejercicios, pero lo importante es trabajar con el objetivo de lograr la maduración cerebral necesaria para solventar las dificultades del niño de una forma eficaz y definitiva.
Como ya se ha explicado, esta forma de trabajar no puede consistir en buscar logros aislados y que difícilmente pueden darse plenamente si no cuenta el niño con los requisitos previos que necesita para conseguir cada uno de esos logros. Es necesario un trabajo de base, para la maduración global del niño.
Cuando fallan las bases, tenemos que realizar un trabajo básico (“de base”). Dando al niño los estímulos más fundamentales, los primeros… los “básicos”, que desarrollan las áreas más primitivas del cerebro y sin cuya maduración no puede lograrse la maduración de áreas más sofisticadas.
De esta estimulación básica y primera dependen funciones como la regulación del tono muscular o la atención. Se trata de la estimulación propioceptiva y la estimulación vestibular.
Estimulación propioceptiva se refiere a lo relacionado con la información que entra por los músculos, las articulaciones, tendones... Podemos dársela al niño con masajes profundos (no ligeros), abrazos de oso, lucha corporal sobre el suelo, achuchándole, haciéndole cosquillas... Esta estimulación da al cerebro información desde el cuerpo y ayuda al niño a ser más consciente de éste y poder crear mejor su propio “mapa corporal” o “esquema corporal”. La estimulación propioceptiva es vital para que el cerebro pueda controlar el tono muscular y pueda enviar las órdenes correctas al cuerpo para que se mueva y utilice cada miembro correctamente, con los movimientos precisos o la fuerza necesaria en cada momento.
Estimulación vestibular es la relacionada con el movimiento del cuerpo en el espacio (este movimiento debe incluir la cabeza pues las áreas vestibulares están en el oído interno). Esta estimulación se logra moviendo al niño en todas las direcciones del espacio por medio de mecimientos, columpios, toboganes, camas elásticas, hamacas, mecedoras, pelotas de pilates... Esto significa que lo movamos hacia arriba y hacia abajo (botando en la pelota por ejemplo, o ayudándole a saltar en una camita elástica), hacia ambos lados (en la pelota o meciéndole sobre una manta entre dos adultos), hacia delante y hacia atrás (pelota o columpio), en círculos (sobre la pelota, sobre una manta, en brazos, en una silla giratoria..., rodar sobre sí mismo tumbado (croquetas).
Éstas son algunas ideas que pueden utilizarse para jugar con el niño y apoyar su maduración. Como en toda estimulación que pretendamos sea efectiva, debemos tener en cuenta unas reglas de oro: las actividades han de serdiariasrepetidas (debemos repetir cada movimiento varias), intensas (el niño debe notar la estimulación, cuanta más intensidad mayor es el efecto, pero siempre ha de cuidarse de que el niño se sienta bien, que disfrute de la actividad, que ésta jamás cree incomodidad, miedo o nerviosismo en el niño) y que es necesaria la constancia (la estimulación además de ser diaria, debe mantenerse en el tiempo… semanas, meses… el tiempo que sea necesario).
El tipo de estimulación que acabo de sugerir es beneficiosa para todos los niños en general. Puede beneficiar especialmente a niños con bajo tono muscular y problemas de atención, pero no sustituyen un método o terapia guiada y controlada por un profesional experto. Mi consejo ante un hijo por el que nos sentimos preocupados, es siempre acudir a un profesional con conocimientos y experiencia en el desarrollo infantil.
Como decía antes, existen varios métodos, la TMR es uno de ellos. El doctor Harald Blomberg es el creador de la terapia de movimiento rítmico (TMR). La TMR lleva ya años realizándose en España y en otros países y está mostrando ser efectiva en muchos casos de bajo tono muscular y déficit de atención.
Acaba de salir publicado el libro de Blomberg sobre la TMR. Para informarte, consulta la página oficial del método en nuestro país (desde la misma también puedes encargar el libro): http://www.reflejosprimitivos.es/

LO FÍSICO, LO EMOCIONAL Y LO MENTAL, INSEPARABLES

PUBLICADO EN "TERAPIAS ALTERNATIVAS PARA EL DESARROLLO INFANTIL"


Rosina Uriarte
Cuando los padres nos damos cuenta de que nuestros hijos tienen un problema es porque lo vemos, evidentemente. Entonces nos preocupa lo que vemos que no funciona adecuadamente en el niño. Buscamos la solución a este problema concreto y no miramos más allá. Decimos "mi hijo tiene un problema motor", "es sólo un problema físico", "en lo demás está perfectamente"... No nos planteamos el hecho de que con el tiempo puedan surgir "otros" problemas relacionados con el rendimiento escolar o la autoestima y la forma de relacionarse con los demás...

Vivimos obsesionados por los problemas que vemos en cada momento sin comprender la dimensión real de éstos. Esto nos impide buscar "solucionar" el problema de base, pues nos empeñamos en tratar los síntomas según van surgiendo.

Nos convencemos de que es un problema que se solucionará con el tiempo, o bien nos centramos en trabajar este problema y cuando vemos avances... nos quedamos tranquilos... Muchas veces no sabemos dónde está el problema real que ha originado los síntomas que nosotros vemos y que consideramos erróneamente "el problema".

Cuando van apareciendo nuevas dificultades nos volvemos locos preguntándonos "¿por qué a mi hijo le tocan TANTOS problemas?", "¿Qué ha hecho él para que se le junte TODO?"... Seguimos sin ver dónde está el verdadero problema, sin comprender que todo lo que vemos y consideramos una desafortunada e injusta conjunción de problemas son las manifestaciones de UNO SÓLO.

Un sólo problema del sistema nervioso puede originar varias manifestaciones a todos los niveles en el niño.

Por esto es tan importante trabajar EL PROBLEMA y no sus manifestaciones o síntomas (de esto ya hablé en otra entrada:Estimulación Temprana y Estimulación Terapéutica).

Cito un párrafo del libro "Los trastornos de la atención y la hiperactividad. Diagnóstico y tratamiento neurofuncional y causal"del doctor Jorge Ferré Veciana, integrante del Instituto Médico del Desarrollo Infantil:

Desde lo físico podemos llegar a lo emocional y a lo mental. Desde lo mental a lo emocional y lo físico y desde lo emocional a lo mental y a lo físico. Todas las vías son válidas, aunque unas sean más directas que otras. Pero, sea cual sea la vía de entrada, hemos de saber que en los T.D.A. (trastorno por déficit de atención), en las depresiones infantiles, en las conductas reactivas y en todos los grandes trastornos funcionales y psíquicos están implicadas y afectadas las tres esferas.

MÁS SOBRE LA INTEGRACIÓN SENSORIAL


Aquí os dejo dos artículos muy básicos sobre la Integración Sensorial.
El primero, de nuestra terapeuta especialista Bárbara Viader Vidal, y el segundo de Juliana Gutiérrez Faccini.


INTEGRACIÓN SENSORIAL

Por Bárbara Viader Vidal

Han tenido un día de esos en que su hijo esta inusualmente hiperactivo o sus pataletas se han incrementado? O han tenido que limpiarlos todo el día porque se han untado de todo? Han sentido que se aíslan más de lo normal y no toleran ciertos estímulos? Podríamos estar frente a un desorden de integración sensorial.

Para entender un poco mejor como funciona esta dificultad para procesar los estímulos sensoriales la terapeuta Bárbara Viader en su artículo nos propone el siguiente ejercicio:
Relajaros e intentad imaginar lo siguiente:

- Encended la radio y no sintonicéis ninguna emisora; mantenedla en un ruido estático y subid el volumen.
- Pedid a alguien que encienda y apague repetidamente las luces cuando el quiera.
- Sentaros en una silla rota (que tenga una pata más corta que las otras), y apoyaros en una mesa que también baile (imaginad una de las que están en los restaurantes y que nos hacen sentir muy incómodos).
- Ahora poneros un jersey apretado y áspero, en lugar de una camiseta cómoda; poneros también unos calcetines al revés, y unos zapatos un número máspequeño.
- Llenad un plato con queso rallado, abrir una lata de sardinas y poned la comida del gato encima de la mesa.
- Con todo esto en juego, o sólo con un par; coged un libro, abridlo e intentad aprender alguna cosa…
- Intentad mantener la calma, no os pongáis nerviosos y prestad atención a alguna persona que os intente explicar alguna cosa…

¿Después de realizar este ejercicio, resulta mucho más sencillo, entender por qué los problemas de procesamiento sensorial interfieren en el aprendizaje y el comportamiento de los niños?

Nosotros tenemos cinco sistemas sensoriales que conocemos muy bien: gusto, olfato, oído, tacto y vista. Es por eso que hay niños que presentan reacción exagerada a sólo algunos de los sistemas sensoriales, o no presentan ninguna reacción. Podemos encontrar niños que se alteren mucho con el sonido, o que no toleren el tacto, y en cambio sean capaces de asimilar sin problemas el restode estímulos.

Los tres sistemas sensoriales más inconscientes son:

- VESTIBULAR: Se encarga de procesar la información sobre el movimiento, la gravedad y el equilibrio, percibida a través del oído interno
- PROPIOCEPTIVO: Procesa la información sobre la posición que ocupa el cuerpo y sus partes en el espacio; y se percibe a través de los músculos, articulaciones y tendones.
- TACTO: Son las sensaciones táctiles percibidas a través de la piel, que tienen un gran impacto sobre nuestros sentimientos y emociones.

Signos de dificultad en la integración sensorial.

A continuación detallamos algunos signos que nos pueden indicar un mal funcionamiento en la integración sensorial. Si observáis algunas de estas características en vuestros hijos, podemos pensar que el niño tiene dificultades para procesar la información sensorial que recibe de su entorno:

I – Hipersensibilidad al tacto, al movimiento, a los olores o al sonido (le molesta que lo acaricien, que 10 peinen, que le laven la cara, … No le gustan ciertas texturas de algunos muñecos, no les gusta ir con manga larga...)

2- Hiperactividad a la estimulación sensorial (el ruido de un globo al estallar no les afecta, les gusta darse golpes de cabeza contra superficies duras, …)

3 – Nivel de actividad superior o inferior a lo normal.

4 - Problemas de coordinación en la motricidad fina o gruesa.

5 – Retrasos en el lenguaje.

6 – Mala organización (impulsivo, distraído, no tolera las fustraciones cuando aprende cosas nuevas…)

7 – Baja autoestima (se creen que las cosas son más difíciles para ellos que para los otros niños. A veces parecen niños perezosos, aunque no lo son).

¿La estimulación sensorial les puede ayudar?

La estimulación sensorial proporciona a nuestros hijos un espacio que les permite interactuar de forma natural con una serie de materiales específicos, facilitándoles la difícil tarea de organizar toda la información dentro del cerebro. La intervención se basa en el juego dirigido por el terapeuta, pero proporcionado por el mismo niño para que se autocontrole.

Cuando vuestro hijo juega, lo hace porque es lo que más le gusta y es lo que le toca hacer: Incluso podríamos decir que es su obligación principal, ya que para poderse hacer mayor y maduro, necesita haber jugado mucho y haber experimentado con todo aquello que le haya pasado por las manos. Pero con la estimulación sensorial se le proporcionan al niño oportunidades de juego mediante una técnica específica para organizar toda la información en su cerebro, creando una buena base neurológica que permitirá conseguir los niveles de desarrollo deseados.

Las primeras etapas de la infancia son las más importantes para el desarrollo de vuestro hijo. Esto se debe a la gran capacidad que tiene su cerebro para absorber como una esponja toda la información de su entorno. Durante estos primeros años de vida, todas las experiencias que viva el niño se transformarán en nuevas habilidades y conocimientos y facilitarán su desarrollo a todos los niveles, tanto motriz como sensorial y comportamental.

Es preciso aprovechar estos primeros años de vida para proporcionar a los niños un entorno agradable, con una gran riqueza de juegos explorativos, manipulativos,creativos… La base neurológica que se cree durante la infancia será la encargada de marcar el hilo conductor del futuro desarrollo de vuestro hijo.

Bárbara Viader Vidal
Directora y terapeuta del Centre d’Estimulació Infantil, Terapia de Integración Sensorial
Universidad Autónoma de Barcelona



LA INTEGRACIÓN SENSORIAL

Publicado en Los Niños en su Casa
Por Juliana Gutiérrez Faccini

La integración sensorial es un proceso neurológico en el que el sistema nervioso central recibe información que proviene del cuerpo (sonidos, luz, objetos, texturas, etc.), la organiza, la integra con otros estimulantes y produce una respuesta apropiada a cada sensación, permitiendo así la recuperación efectiva de una variedad de ocupaciones. Nuestros sistemas sensoriales (táctil, auditivo, visual, propioceptivo y vestibular) son los encargados de transmitir estas sensaciones al sistema nervioso central. La interacción constante de un individuo con su medio ambiente crece en complejidad creando una base sobre la cual se desarrollan nuevas destrezas de desarrollo (motoras, cognitivas, social-emocionales, de interacción, sociales, etc.).

Cuando el sistema nervioso central no registra información, la registra de manera desproporcionada (híper-respuesta) o no puede discriminarla, altera nuestra capacidad de responder efectivamente a la actividad que afecta nuestras destrezas, como vestirse, comer, escribir, participar en clases, auto-regular emociones, relacionarse con otros niños, hablar y coordinar movimientos entre otras.

Importancia de la identificación temprana

Lo importante es identificar si los problemas que se están presentando en el niño están afectando su capacidad de aprender o desarrollarse. En ese momento es importante buscar ayuda para poder identificar cuáles son los aspectos que están limitando el progreso del niño y proporcionar el apoyo que él o ella necesita.
Si el niño no recibe ayuda a tiempo, esto con frecuencia puede afectar su autoestima, o los niños tienden a retirarse y aislarse del ambiente que los rodea, o tienden a desarrollar otras maneras de ganar control. Podrían desarrollar una conducta desajustada – una conducta de oposición o agresiva.

Señales de problemas de integración sensorial

El niño puede presentar uno o varios de los siguientes comportamientos:

- Dificultad para autorregularse o calmarse
- Irritabilidad
- Incapacidad para mantener patrones regulares de sonidos
- Problemas para comer
- Demoras en el lenguaje
- Él/ella evita nuevas situaciones o ambientes
- Tiene una exploración limitada del ambiente que los rodea o de otros objetos
- Tiene dificultad para manipular objetos
- Tiene dificultad para establecer nuevas relaciones sociales
- Es torpe
- Incapacidad para mantener sus pertenencias organizadas
- Problemas para prestar atención
- Sensibilidad a sonidos o texturas
- Rudeza
- Tendencia a trabajar con los mismos juguetes
- Es extremadamente aventurero o no tiene sentido del peligro
- Se mantiene en constante movimiento aunque esté sentado (en un escritorio o mesa)
- Evita lugares altos, patios de recreo, jugar en la arena o evita ensuciar las manos
- Problemas para escribir y sostener un lápiz
- Demuestra una tendencia marcada para recostarse sobre escritorios

Diagnóstico

Un niño es diagnosticado a través de una evaluación realizada con una terapeuta ocupacional que se especializa en integración sensorial. Usamos cuestionarios para los padres, observaciones clínicas estructuradas que son especializadas. También existe una prueba llamada SIPT para niños entre las edades de 4 a 6 años.

Venciendo los retos de la integración sensorial

Los niños pueden aprender a integrar información cuando reciben una intervención especializada que ha identificado el problema específicamente, de tal forma que ellos puedan responder de manera adaptativa a las exigencias de su ambiente.

Sin embargo, es importante saber que muchos de nosotros hemos presentado nuestras propias características y problemas, pero hemos sabido responder a las exigencias de nuestro ambiente. Si usted sospecha que su niño tiene un problema de integración sensorial o cualquier otro problema, es importante referirlos a una terapeuta ocupacional especializada en integración sensorial para que les haga una evaluación.

Juliana Gutiérrez Faccini
Terapeuta ocupacional