Los niños nacidos por cesáreas presentan bacterias muy diferentes a las de sus madres, justo lo contrario que los nacidos por vía vaginal. La lactancia materna también es determinante
La composición de la microbiota es diferente a lo largo de los 12 primeros meses si el bebé nace de parto vaginal y es amantado, si se le alimenta con biberón o si nace por cesárea - Bäckhed et al./Cell Host & Microbe 2015
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La forma en la que nacemos o cómo nos alimentamos durante los primeros años de vida va a determinar nuestro microbioma, es decir, las bacterias que van a convivir con nosotros. Lo acaba de comprobar una investigación que se publica en «Cell Host & Microbe's» tras un análisis de las muestras de heces de 98 bebés suecos durante su primer año de vida. Por ejemplo,los niños nacidos por cesárea tenían bacterias intestinales menos parecidas a las de sus madres que aquellos nacidos por vía vaginal.
El trabajo también ha visto que las decisiones en la alimentación, pecho o biberón, son claves en el microbioma intestinal infantil. «Nuestros resultados muestran que el cese de la lactancia materna, en lugar de la introducción de alimentos sólidos, es el factor principal en el desarrollo de una microbiota similar a la de un adulto», señala Fredrik Bäckhed de la Universidad de Gotemburgo (Suecia). «Sin embargo, el efecto de su alteración precoz sobre la salud y la enfermedad en la adolescencia y la edad adulta está por demostrar».
Se sabe que las bacterias intestinales son una fuente de nutrientes y vitaminas para un niño durante su crecimiento. Nuestros ‘inquilinos intestinales’ son capaces de interactuar con los procesos celulares normales. Por ello, los investigadores trabajan en comprender el papel de los microbios intestinales en el metabolismo, la inmunidad e incluso en el comportamiento.
Colonizadores intestinales
Este nuevo estudio, dirigido por Bäckhed y Jovanna Dahlgren en laUniversidad de Gotemburgo y Wang Jun, del Instituto de Genómica de Beijing-Shenzhen (China), apoya observaciones anteriores que aseguran que los colonizadores bacterianos más iniciales se derivan de la madre. Los investigadores han visto ahora que aunque los bebés nacidos mediante cesárea reciben menos microbios de su madre, todavía son capaces transmitirlos a través de la piel y la boca.
Además han comprobado que una vez que la bacteria se afianza en el intestino de un bebé, sus poblaciones cambian dependiendo de lo que éste come. Por este motivo los investigadores creen que el cese de la lactancia materna es un momento clave en el desarrollo del microbioma ya queciertos tipos de bacterias prosperan en los nutrientes que la leche materna proporciona. Una vez que ya no están disponibles, emergen otras bacterias, que son más comunes en los adultos.
«Los resultados subrayan el papel de la lactancia materna en la formación y la sucesión de las comunidades microbianas del intestino durante el primer año de vida», escriben. «La microbiota intestinal de los niños que ya no eran amamantados se enriqueció en especies pertenecientes a clostridios, frecuentes en los adultos. Por el contrario, bacterias como Bifidobacterium y Lactobacillus todavía dominaban la microbiota intestinal de los lactantes alimentados con leche materna».
Para el 17º Día Mundial de los Derechos del Nacimiento 20 mayo 2016
“CUIDANDO EL PARTO PARA UN MEJOR NACIMIENTO”
Hablar del parto es un tema delicado porque la mayoría de las mujeres hemos pasado por esta extraordinaria y única experiencia, y cada una la hemos vivido de una manera diferente. Otras pasarán por ella y posiblemente tengan ya una idea formada de cómo les gustaría que fuera. La realidad nos muestra que muy pocas veces tenemos el parto con el que habíamos soñado.
Y esto no debería significar que sea una experiencia negativa, sino simplemente diferente a lo que habíamos imaginado. Sin embargo, muchas mujeres sentimos que “nos hemos perdido” algo importante, algo irrepetible y que ya no volverá jamás. Peor aún es cuando sentimos que ese momento tan especial “nos lo robaron” en contra de nuestra voluntad. Es un dolor con el cual convivimos y que el paso del tiempo logra mitigar, pero no eliminar.
Esta sensación de habernos sido arrebatado lo más vital de un momento tan sagrado viene dada por una confrontación entre lo que nos pide nuestro instinto, nuestro cuerpo, nuestro amor por el bebé… y las decisiones tomadas por terceras personas “desde fuera”. Decisiones que aceptamos convencidas de que son por nuestro bien, otras veces son decisiones de las cuales in siquiera somos conscientes ya que no siempre se cuenta con la mujer en todo el proceso del parto. Pero, ¡un momento! ¡Es la mujer la que pare! Los demás están para acompañarla desde la comprensión y el respeto, y ayudarla cuando sea necesario.
La ciencia está para ayudarnos. Y gracias a los avances científicos, muchos niños sobreviven, muchas madres también. Pero hemos incorporado la ciencia hasta tal grado en nuestra vida, que apenas existen ya procesos realmente naturales, como debería ser el parto.
“Cuando en los años cuarenta los hombres ocuparon el lugar de las mujeres que atendían los partos y éstos dejaron de tener lugar en el hogar para hacerlo en el hospital, no se invitó a la madre naturaleza a estar también.” David Chamberlain, pionero en la creación de la psicología pre y perinatal.
El parto es un proceso dirigido por protocolos que pocas veces obedecen a razones reales y que pocas veces ayudan, más bien complican las cosas.
La elevada intervención en el proceso del parto aumenta las estadísticas de partos largos, dolorosos, con empleo de fórceps, ventosas, cortes, etc… a las que siguen las estadísticas de depresiones postparto y de dificultades en el apego o para disfrutar de una lactancia plena y placentera para la madre y el bebé.
La madre… y el bebé… De todas las decisiones tomadas en un parto, ¿cuántas de ellas se hacen pensando en el bebé? Salvo que exista un peligro para su vida… muy pocas.
Normalmente, en la preparación para el parto, nos enseñan a pensar “en nosotras”, en cómo viviremos la experiencia, en lo que nos conviene, en lo que puede facilitarnos este trance…
La preparación es para el “parto” y ¿también para el “nacimiento”? ¿Acaso no significan ambos términos lo mismo, o son dos cosas diferentes? En realidad hacen referencia a dos experiencias muy distintas, de dos personas que también lo son, aunque hayan vivido y necesiten seguir viviendo en simbiosis, dependiendo la una de la otra.
Pero en este tándem de dos, hay una parte que es mucho más dependiente de la otra, mucho más vulnerable, que siente más el dolor… una parte a la que no se la ve, no se la oye, que casi obviamos a la hora de decidir si queremos un tipo de parto u otro. Y sin embargo, es lo que más nos importa: el bebé.
Para la madre el parto es una experiencia única, pero puede vivir más partos y más o menos sabe a qué se va a enfrentar cuando llega el momento. Es una persona adulta que puede comprender muchas de las cosas por las que pasa durante esta experiencia, puede elaborar mecanismos que la ayuden a superar lo más duro… Puede recordar o elegir qué olvidar…
Pero el bebé no sabe lo que se encontrará al nacer. Todo lo que conoce, todo su mundo, desaparecerá de repente, todo cambiará y será nuevo para él. No recordará la experiencia del nacimiento. Y precisamente por este motivo, no podrá protegerse de algo de lo cual no es consciente, no podrá buscar explicaciones ni elegir recordar u olvidar. La ciencia nos dice que existe una memoria celular y sabemos que en el cerebro quedan registradas las sensaciones de todo lo vivido, aunque no podamos ponerle palabras ni imágenes para recordarlo.
Esto hace que las experiencias vividas anteriormente a los 3 o 4 años, edad en la que están algo desarrolladas las áreas de la memoria, sean mucho más determinantes que todas las posteriores en la vida.
Hoy también sabemos que el bebé siente mucho, más que nosotros, que no puede inhibir sensaciones o el dolor y que sufre un bombardeo de estímulos que hacen que todo lo viva más intensamente. El nacimiento es una experiencia muy intensa, probablemente la más intensa de todas.
La “plasticidad cerebral” supone que el niño, cuanto más pequeño es, más conexiones y circuitos neuronales es capaz de crear con todas las experiencias que vive. El nacimiento será la experiencia más impactante, un cambio drástico, una ruptura de todo lo conocido hacia un mundo completamente nuevo en el que su único “salvavidas”, lo único que conoce, que le da seguridad y le garantiza su supervivencia, es el cuerpo de su madre.
La neurociencia nos explica cómo el cerebro del niño crea nuevas estructuras para adaptarse al medio, para poder defenderse en el mismo y aprender y desarrollarse.
Así ocurre que al nacer, el cerebro sufre un “boom” de conexiones y creación de estructuras que preparan al bebé para aquello que se encuentra fuera de su madre. Si el bebé encuentra el cálido cuerpo de mamá, “su hogar”, que le brinda seguridad, alimento y confort, su cerebro creará estructuras que le permitirán crecer y desarrollarse plenamente.
Si lo que se encuentra es un nacimiento inesperado para el cual no estaba preparado, el dolor, la soledad, el abandono (alejado del cuerpo de su madre), pruebas y procedimientos médicos sin el contacto, la voz y el olor de su madre o su padre, entonces su cerebro se conectará al modo “supervivencia” y se adaptará al medio hostil que le hará estar en estado de alerta y no le permitirá crecer y desarrollarse, ni aprender como sería de desear.
Esta programación cerebral que se crea en el nacimiento, nos acompañará de alguna forma a lo largo de nuestra vida, junto a todas las demás programaciones que vayamos creando en los primeros momentos de nuestra existencia. Es por esto que dicen que nuestro nacimiento determina nuestro carácter, y según nos demuestra la ciencia, en parte así es.
La buena noticia para quienes hayan tenido niños con un nacimiento complicado, es que existen medios para compensarlo de alguna forma y apoyar el desarrollo para que acabe siendo lo más pleno posible.
El nacimiento es una etapa extremadamente importante dentro de todas las etapas del desarrollo. El desarrollo es como una cadena con diferentes eslabones, todos ellos imprescindibles para que la cadena se mantenga fuerte, todos ellos insustituibles, sucediéndose uno tras el otro. No podemos olvidarnos de un eslabón, y precisamente de uno tan importante como el nacimiento, y pretender que la cadena siga siendo fuerte a la larga.
No es fácil planificar un parto/nacimiento y pretender que salga tal como lo habíamos deseado. Pero con mayor conciencia sobre la importancia de este sagrado momento, con más consideración y con más respeto por el niño, podemos tomar decisiones que le sean beneficiosas en ese momento y posteriormente toda la vida.
Las madres y los profesionales que atienden el parto podemos tomar decisiones previas o durante el mismo, el bebé no.
Desde la Plataforma Pro Los Derechos del Nacimiento se pretende concienciar a toda la sociedad de la importancia que tiene el nacimiento para el niño. Para que podamos, con la información en la mano, tomar decisiones que no solamente nos conciernen a nosotros, sino también a nuestro hijo por nacer.
El lema de esta “Semana Mundial por un Parto y un Nacimiento Respetados” es “Mi cuerpo, mi decisión, mi bebé”.
Pienso que deberíamos invertir los términos del lema, para ser más justos con quien más lo necesita.
Publicado en "ABCsalud" Un estudio advierte de los efectos negativos de la epidural en los bebés
Una mujer preparada para que le administren la epidural el Hospital Peset de Valencia - rober solsona
La anestesia epidural es una de las opciones más demandadas hoy día por las madres a la hora de enfrentarse al parto. Este tipo de analgesia ayuda a disminuir los dolores provocados durante las contracciones, y especialmente en el momento del alumbramiento. Sin embargo, a pesar de esto, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Granada, podría demostrar los efectos negativos que tendría este procedimiento para los recién nacidos.
Según los estudiosos, los bebés nacidos bajo el efecto de anestesia epiduralpresentan un ligero descenso en el índice del test de Apgar, tanto al minuto, como a los cinco minutos del nacimiento. También son estos bebés los que incrementan el porcentaje de recién nacidos que necesitan reanimación, tienen que ser admitidos en la Unidad de Cuidados Intensivos y cuentan con más problemas para adaptarse a la lactancia materna.
El estudio, cuyos resultados se han publicado en la revista «Midwifery», se llevó a cabo entre más de 2.600 niños nacidos entre los años 2010 y 2013 en el hospital San Juan de la Cruz de Úbeda, en Jaén.
«La anestesia epidural es una de las diferentes alternativas utilizadas para aliviar el dolor en el parto. Hoy día se considera la estrategia mejor valorada por su eficacia, por lo que su uso se ha extendido de forma importante en los países desarrollados», explica la catedrática de universidad del departamento de Enfermería de la UGR, Concepción Ruiz Rodríguez. Sin embargo, a esas ventajas que ya eran conocidas, este estudio viene a sumar los posibles efectos adversos que puede tener tanto sobre el niño como sobre la madre, ya que la progenitora también experimenta importantes cambios hormonales.
Efecto directo e indirecto
Para esta especialista, «los efectos adversos descritos sobre el niño son atribuidos al efecto farmacológico directo, debido a la transferencia placentaria del fármaco administrado por vía materna, o a un efecto indirecto secundario, como consecuencia de los cambios fisiológicos que el fármaco produce en la madre, como son los cambios hormonales». En este sentido, Ruiz y su equipo abogan por que tanto la madre como los profesionales sanitarios –obstetras y matronas– sean conscientes de estos riesgos a la hora de tomar una decisión sobre qué procedimiento elegir en el parto.
El parto por cesárea es una técnica que está aumentando de forma drástica en todo el mundo. Ahora, un equipo de investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) afirma que esta técnica quirúrgica puede dejar una huella en las células madre del recién nacido. El estudio ha sido publicado en la revistaAmerican Journal of Obstetrics and Gynecology. Para su investigación,los expertos estudiaron las alteraciones epigenéticas (todo proceso de regulación de los genes que no implica cambios en la secuencia del ADN) en las células madre de la sangre del cordón umbilical de 43 niños, de los que 18 de ellos habían nacido mediante cesárea y el resto por parto vaginal. De la misma forma, también analizaron el ADN de 12 lactantes, de los que la mitad había nacido mediante cesárea. Los resultados revelaron diferencias epigenéticas en casi 350 regiones del ADN, incluyendo genes involucrados en los procesos de la respuesta inmunológica y el metabolismo.
Este descubrimiento, según los científicos, explicaría por qué los niños nacidos mediante cesárea tienenmás probabilidades de sufrir ciertas enfermedades como el asma, la obesidad, la diabetes tipo 1 o la enfermedad celíaca. “Los mecanismos biológicos que predisponen a un feto o a un recién nacido para tener mayor predisposición a padecer ciertas enfermedades a lo largo de su vida son complejos y dependen tanto de factores genéticos como ambientales durante los años de formación”, afirma Tomas Ekström, coautor del estudio. “Durante el parto vaginal, el feto está expuesto a un mayor nivel de estrés, que de una manera positiva prepara al feto para la vida fuera del útero. Esta activación de los sistemas de defensa del feto no se produce cuando el parto es mediante cesárea, lo que podría ser la causa de los diferencias observadas entre los grupos”, aclara Mikael Norman, coautor del estudio.
El ser humano está naturalmente programado para nacer por vía vaginal. Cuando el bebé decide nacer se pone en marcha todo un complejo mecanismo que desencadena el trabajo de parto. Cuando el parto se produce por cesárea antes de que comience el trabajo de parto, esta programación se ve alterada porque algo (o alguien) externo decide que ha llegado el momento de salir.
¿Cómo influye esto en el sistema inmunológico del bebé? Según una investigación realizada por un equipo de expertos de Dinamarca, la cesárea antes del trabajo de parto altera la respuesta inmunológica del bebé. Las células inmunológicas circulantes varían entre los bebés que nacen por parto natural y aquellos nacidos por cesárea, y más aún si esta se practica antes del trabajo de parto.
El sistema inmunológico del bebé al momento de nacer
Hemos hablado en un artículo muy interesante acerca de las diferencias entre el parto vaginal y la cesárea a nivel inmunológico. En el parto vaginal, al atravesar el canal de parto, el intestino del bebé es colonizado por las bacterias de la madre que refuerzan su propio sistema inmunológico y le protegen de enfermedades.
"Estudios previos habían demostrado que existen diferencias en los patrones de colonización microbiana entre los neonatos después de una cesárea versus un parto natural", señala el equipo. Eso explicaría la relación entre la cesárea y el riesgo de desarrollar enfermedades mediadas por el sistema inmune.
El trabajo de parto natural refuerza la maduración inmunológica del bebé
Los expertos han hallado que practicar una cesárea antes de que el bebé haya decidido nacer, es decir antes de que se inicie el trabajo de parto por sí sólo, está relacionada con un cambio distintivo y asociado con la edad gestacional de las células inmunológicas circulantes en los recién nacidos.
Esto sugiere que el trabajo de parto natural reforzaría la maduración inmunológica del bebé. Además, la forma de nacer también influye, ya que si tras el trabajo de parto, el bebé nace por vía vaginal se expone a la microbiota del canal de parto, o dicho de otro modo se "contamina" de su madre, lo cual refuerza aún más sus defensas.
Como conclusión, y lo que sería más coherente es la práctica de la cesárea una vez iniciado el trabajo de parto, que por otra parte es lo que se recomienda, que sea una práctica de emergencia ante alguna complicación y no una interevención programada.
Cuando un bebé nace con ayuda de fórceps, aparezca lesión externa o no, ha sufrido una compresión craneal excesiva. Los Osteopatas pediatricos trabajamos el moldeamiento craneal del bebé facilitando así que los huesos del cráneo aun en formación, recuperen su posición correcta facilitando la descompresión del encéfalo, de las meninges y los líquidos internos. La cabecita del bebé se armoniza y se evitan tensiones corporales posteriores.
Iñaki Lopez de Castro ( osteopatia craneosacral pediatrica )
La incidencia del parto prematuro está aumentando y se sabe que puede conducir a una variedad de trastornos neurológicos y cognitivos que pueden arrastrarse en la etapa escolar y mantenerse en la vida adulta. Nacer antes de las 33 semanas de gestación se ha vinculado a un mayor riesgo de problemas neurológicos, incluidos los trastornos del espectro autista y por déficit de atención.
Los correlatos neuroanatómicos específicos de deterioro cognitivo en los bebés prematuros no están claros, pero un estudio del Kings College de Londres que se publica en PNAS avala la sospecha de que nacer antes de tiempo puede alterar la conectividad entre dos áreas clave del cerebro, la corteza cerebral y el tálamo, y podría estar en la base de los déficit observados.
El tálamo es una especie de centralita de comunicaciones,situada en las profundidades del cerebro, por la que pasan casi todos los estímulos que llegan a la corteza cerebral. Las conexiones entre estas esas dos regiones del cerebro, denominadas tálamo-corticales, son esenciales para la función cerebral y se establecen temprano en el desarrollo.
Los investigadores del del Kings College encontraron que los nacidos a término, entre las 37 y 42 semanas de gestación, tenían una estructura muy similar a los adultos en estas regiones del cerebro, de acuerdo con la evidencia existente de que la conexiones de las redes del cerebro están bastante maduras en el momento del nacimiento.
Sin embargo, los bebés nacidos prematuramente (antes de las 33 semanas de gestación) tenían menos conectividad entre el tálamo y determinadas áreas de la corteza cerebral implicadas en las funciones cognitivas superiores. Por el contrario, tenían mayor conectividad entre el tálamo y un área de la corteza sensorial primaria que está involucrada en el procesamiento de señales de la cara, labios, mandíbula, lengua y garganta. Y cuanto más prematuros eran, más marcadas fueron las diferencias en el patrón de conectividad cerebral.
El desarrollo de esas conexiones en los bebés prematuros parece haber sido modulado por la experiencia de su vida extrauterina, con un aumento de la conectividad en las cortezas sensoriales primarias relacionadas con la alimentación, y una disminución entre el tálamo y la corteza prefrontal, que es la sede de las funciones cognitivas.
Los autores sugieren que las conexiones más fuertes dirigidas desde el tálamo a las regiones de la corteza relacionadas con la cara y los labios en los recién nacidos prematuros pueden reflejar su exposición temprana a la lactancia materna y el biberón, mientras que la conectividad reducida en otras regiones del cerebro puede estar relacionado con la mayor incidencia de las dificultades observadas en la infancia tardía.
El estudio utiliza imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para examinar las conexiones específicas en el cerebro de 66 niños, 47 de los cuales han nacido antes de las 33 semanas, y eran, por tanto, de alto riesgo de deterioro neurológico, y 19 nacidos a término. Las conexiones cerebrales investigadas fueron entre el tálamo y la corteza, las que se desarrollan rápidamente durante el período que un recién nacido prematuro es atendido en una unidad neonatal.
La siguiente etapa de investigación para el grupo dirigido por Hilary Toulmin será entender cómo estas conclusiones se relacionan con las dificultades de aprendizaje, concentración y de la esfera social que muchos de estos niños experimentan cuando crecen.
La capacidad actual para ver estas conexiones del cerebro habría sido inconcebible hace apenas unos años, pero ahora las técnicas de neuroimagen permiten observar el desarrollo del cerebro en los bebés a medida que crecen, y esto es probable que produzca beneficios notables, resaltan los investigadores.
La identificación temprana de deficiencias en la conectividad talamo-cortical puede ayudar a identificar a los niños con riesgo de retraso cognitivo posterior y puede ser útil para evaluar la eficacia de posibles tratamientos.
La terapia craneosacral después del nacimiento es muy beneficiosa, sean como sean las circunstancias en las que haya transcurrido el parto.
El tiempo adecuado para recibir la primera sesión es de unas 48 horas después del parto.
Después de este tiempo prudencial todo el mundo debería recibir la puesta a punto, es una manera de prevenir los problemas que pueden aparecer en el futuro.
La Dra. Viola Fryman osteópata craneosacral pediátrica conocida en todo el mundo, realizó estudios en un hospital con 1250 niños. La mitad de los niños recibieron terapia craneosacral y la otra mitad no la recibieron. Los resultados obtenidos rebelaron la importante indicación de la terapia craneosacral como una forma de tratamiento preventivo en los niños.
El primer masaje que recibimos en nuestra vida en todos nuestros sistemas es a través del canal del parto.
Las contracciones en el momento del parto recibidas por el bebé serán muy importantes para el moldeamiento craneal y la maduración de todos los sistemas (respiratorio, nervioso, circulatorio, digestivo e inmunológico.)
En este viaje es muy importante la conexión y fusión de mamá con el bebé y viceversa.
El bebé es el protagonista del viaje y mamá tiene dentro de ella todos los recursos necesarios para dar a luz. Mamá solo tiene que escuchar y fundirse mágicamente con el bebé para que ocurra el nacimiento.
Cuando el parto ha sido largo, el bebé esta sometido a una compresión continuada. Las fuerzas de contracción junto con la resistencia que ofrece la pelvis de la madre pueden crear tensiones que quedan grabadas en nuestra memoria celular tisular y suelen manifestarse hasta la vida adulta.
En los partos llamados rápidos las contracciones serán muy rápidas y fuertes, con lo cual la cabeza del bebé no tiene tiempo de moldearse suave y delicadamente, así que en estos casos sea también quedaran grabadas tensiones de otro tipo pero no menos importantes.
Durante esos minutos, los especialistas aconsejan que madre e hijo se comuniquen sin intermediarios, piel con piel. Foto: Archivo
Durante décadas, los médicos lucharon por llevar el parto de la casa al hospital. Hoy, tratándose de bebes y madres sanas, están recuperando parte de lo que dejaron atrás: instan a que el nacimiento en el hospital sea cada vez más parecido al que se hacía en casa. Con menos intervención del especialista, menos procedimientos quirúrgicos, y más a gusto de la madre y la familia.
Pero si hay un momento en que esta "humanización" resulta particularmente crucial, es durante los primeros sesenta a noventa minutos después del nacimiento, durante los cuales los especialistas aconsejan postergar todas las maniobras de rutina (como la higiene, la administración de vitaminas e hierro, o las mediciones) para que madre e hijo se comuniquen sin intermediarios, piel con piel.
"La primera hora de vida es sagrada. Esos minutos iniciales son un período sensible durante el cual el contacto estrecho entre la madre y el recién nacido sano puede tener efectos positivos de largo plazo, como una mayor seguridad y mejor tolerancia a la angustia de la separación", dice la doctora Constanza Soto Conti, médica de planta del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá, que participa de la campaña iniciada por la Fundación Neonatológica Miguel Larguía para preservar esa "hora sagrada".
Junto con Unicef y el Ministerio de Salud intentan difundir esta conducta en las cien principales maternidades del país. Distintos estudios indican que, al colocar al bebe recién nacido sobre el torso de la madre, el contacto piel con piel ayuda a estabilizar su respiración y oxigenación, mantiene sus niveles de glucemia, estabiliza su presión arterial, reduce las hormonas del estrés, disminuye el llanto, promueve el inicio precoz de la lactancia materna y evita la hipotermia.
"Durante nueve meses, el bebe no tiene hambre, no tiene sed, no tiene calor ni frío... no mira los noticieros -bromeó el doctor Miguel Larguía, presidente de la fundación que lleva su nombre y ex jefe de la División Neonatología de la maternidad Sardá-.
La transición [al mundo de estímulos que encuentra al nacer] debería ser de manera progresiva. Respetar «la hora sagrada» es entregar el bebe sano a la mamá para que lo apoye sobre su pecho, piel con piel. Puede hacerse también en los partos por cesárea y es probable que en un futuro podamos incluir prematuros, cuando no exista riesgo de hipotermia por falta de regulación de la temperatura corporal.
" Según los especialistas, si el parto no tuvo complicaciones, no es necesario bañarlo, medirlo, pesarlo, tomarle la temperatura ni vacunarlo durante esos primeros minutos. También es importante postergar el "clampeo" o pinzamiento del cordón umbilical hasta que deje de latir. "
Parte de la sangre del bebe está en la placenta -explica Larguía-. Antes se creía que para permitir que ingresara en su organismo y prevenir la anemia [bajos niveles de glóbulos rojos en la sangre] había que sostenerlo a la altura del útero de la mamá. El médico lo sostenía en el aire y el bebe estaba aterrado, porque por primera vez sentía los efectos de la gravedad, ya que dentro de la panza de la mamá estaba en la ingravidez. Hoy sabemos que, impulsada por las contracciones del útero, la sangre fluye perfectamente si lo ponemos sobre el pecho de su mamá."
Tampoco es imperioso ni recomendable higienizar al bebe inmediatamente después del parto. Según explicó Larguía, los chicos nacen recubiertos con una sustancia grasosa que les protege la piel contra las infecciones y permite que el recién nacido repte lentamente, sin ayuda materna, hasta encontrar el pecho por su cuenta.
"Durante el contacto piel con piel -dijo-, el responsable de iniciar la lactancia es el recién nacido; algunos lo logran en 15 minutos y a otros les lleva 90."
Los bebes que pasaron por esa experiencia tienen más posibilidades de succionar correctamente desde el primer intento. "Estamos acostumbrados a hacer, pero en ese momento tenemos que resignarnos a «no hacer» -concluye Larguía-.
Hay que devolverles a las madres los derechos que no deberíamos haberles quitado en las instituciones."
Madrid. (EP).- La Organización Mundial de
la Salud (OMS) mantiene su preocupación por el incremento de las cesáreas
durante los partos, sobre todo en países más desarrollados, y ha insistido en
la necesidad de que sólo se realicen estas intervenciones cuando sea
clínicamente necesario.A pesar de que en ocasiones puede salvar
vidas, este organismo de Naciones Unidas ha criticado que "a menudo"
esta cirugía se realiza "sin necesidad médica" y expone tanto a las
mujeres como a sus bebés a riesgos para su salud a corto y largo plazo.Por ello, en un comunicado han insistido en
centrarse en las necesidades del paciente y recurrir a la cesárea cuando el
parto vaginal pueda suponer un riesgo para la madre o el bebe, en partos
prolongados, por sufrimiento fetal o por que éste se encuentre en una posición
diferente.Desde 1985, la comunidad internacional ha
establecido que estos procedimientos deberían realizarse en entre el 10 y 15
por ciento de los partos. De hecho, hay estudios que demuestran que, cuando esa
tasa es más cercana al 10 por ciento, más se reduce tanto la mortalidad materna
como neonatal."Estas conclusiones ponen de relieve
el valor de la cesárea para salvar las vidas de las madres y los recién
nacidos", ha reconocido Marleen Temmerman, directora del Departamento de
Salud Reproductiva e Investigación de la OMS, que pide asegurarse de que esta
cirugía "sólo se realice en quienes lo necesiten".Además, la OMS reconoce que la falta de un
sistema de clasificación estandarizado y aceptado internacionalmente para
evaluar y comparar los diferentes tipos de cesárea de forma coherente es otro
de los factores que ha dificultado una mejor comprensión de esta tendencia.Para ello, este organismo propone la
adopción del sistema Robson, que identifica a aquellas mujeres en las que puede
resultar más o menos beneficioso en función de embarazos anteriores, posición
fetal, edad gestacional, cicatrices uterinas previas, etcétera. "La información
recopilada de forma estandarizada, uniforme y reproducible es clave para los centros
de salud de cara a optimizar el uso de la cesárea y evaluar y mejorar la
calidad de la atención", explica Temmerman.
El titular ha salido en diversos medios en las últimas semanas: “la cesárea afecta al cerebro del bebé, según científicos estadounidenses“. En realidad el titular es erróneo por varias razones: la primera autora del estudio es una científica española del Instituto Cajal, Julia Simon Areces, y son varios los científicos de dicho instituto que han colaborado con la Universidad de Yale para el mismo. Y donde dice cesárea debería detallar un aspecto muy importante: “cesárea programada”.
No tiene nada que ver para el cerebro del recién nacido ser extraído por una cesárea urgente tras un trabajo de parto que por cesárea programada. En el experimento de Simon Areces lo que hicieron fue comparar a ratones nacidos por parto vaginal con otros nacidos por cesárea. Analizaron el tamaño y la función de su hipocampo, especialmente midiendo la producción de una proteína (Ucp2) que es fundamental para la utilización de ácidos grasos por parte de las neuronas adultas. Posteriormente observaron como se comportaban los ratoncitos en la edad adulta en varios experimientos que medían su memoria espacial y su conducta en una situación estresante. Los nacidos por cesárea programada mostraban déficits significativos en ambas situaciones, así como menos proteína Ucp2 en el hipocampo, menos neuronas, más pequeñas y con menos conexiones.
Aunque sea en ratones el experimento me ha impactado pero no me ha sorprendido. A menudo me desespero en mi trabajo cuando las embarazadas me cuentan como los ginecólogos les han programado la cesárea para una u otra fecha, siempre antes de la semana 40. Llevo años estudiando e investigando qué sucede en el parto desde el punto de vista neurobiológico: cuánto más sé más me preocupa la epidemia actual de cesáreas programadas, casi siempre innecesarias. Lo que sucede en el parto porobablemente sea crítico para todo el desarrollo cerebral, y evitar el trabajo de parto mediante la cesárea programada sospecho deja secuelas en la atención, memoria y respuesta al estrés de por vida (además de todas las otras secuelas inmediatas que son bastante más conocidas). Sin embargo la mayoría de los obstetras desconocen esta información sobre el cerebro y se muestran tremendamente irritados cuando les pregunto porqué no esperan a que se inicie espontáneamente el parto al menos para hacer la cesárea, si es que esta es realmente inevitable. Raramente quieren escuchar mis argumentos: yo no soy obstetra.
Así que me encuentro con demasiada frecuencia en una disyuntiva para mi difícil: ¿comparto lo que sé con las embarazadas, aún a riesgo de asustarlas y que desconfíen de sus ginecólogos? ¿Me callo o les recomiendo que busquen una segunda opinión? La verdad es que suelo informar, pero cada vez me resulta más y más difícil atender a embarazadas en medio de tanta ignorancia y violencia obstétrica. Expresar mi sentir en este blog termina siendo una forma de terapia.