Mostrando entradas con la etiqueta lateralidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lateralidad. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de junio de 2017

"REQUISITOS NEUROFUNCIONALES PARA EL APRENDIZAJE" CON LA DRA. MAR FERRÉ

El pasado fin de semana, la Dra. Mar Ferré impartió el curso “Requisitos neurofuncionales para el aprendizaje”. Organizado por Jorge Maestre Martí, Francisco Javier Rico García y Jorge Moliner Téllez, por primera vez en Alicante, alrededor de 40 profesionales, tuvimos el placer de compartir con ella 12 horas intensas alrededor del aprendizaje y el desarrollo. Poder escuchar de una profesional como la Dra. Ferré, conceptos que ha vivido y desarrollado durante muchos años al lado de su padre, el Dr. Jorge Ferré, es un privilegio pero disfrutar de su pasión, de su generosidad y su humildad es algo que nos vino añadido.


Un colectivo de alumnos heterogéneo en el que, aunque abundaban maestros, también podíamos encontrar optometristas, psicomotricistas, psicólog@s y educador@s; todos sensibilizados ante unos problemas cada vez más frecuentes en los niños. Ya que detrás de muchas de las dificultades de aprendizaje que nos encontramos en las aulas, existe una desorganización neurofuncional. Por eso, es tan importante que los profesionales conozcamos las bases sobre las que se sustenta una correcta organización y así, estructurar el proceso de enseñanza-aprendizaje alrededor de ellas. Descubrir el complejo multifactorial que hay detrás de lo que vienen denominando TDA-H, saber más sobre la importancia de la alimentación para el cerebro, comprobar que además de un ojo que ve correctamente, se necesita de las habilidades de ambos y de una correcta interpretación de su información por el cerebro y abrir la caja de Pandora de la construcción de la lateralidad en la persona fueron algunos de los contenidos de este curso.

Al acabar, la Dra. Mar Ferré Rodríguez, tuvo la deferencia de contestar algunas preguntas sobre el tema y que, a continuación, os transmitimos.

·       Diferentes perfiles profesionales entre los asistentes. ¿Qué le parece que haya mucha presencia de docentes, maestros y de la escuela pública?

-         Me parece fantástico, porque los docentes desempeñan un papel fundamental, no sólo en la detección de problemas (muchas veces la primera alerta viene por parte de los profesores de los niños), sino que también juegan un papel fundamental en la resolución de los problemas. Que un niño cuente o no con el apoyo de la escuela, que sea comprendido o no, que su profesor le apoye o no resulta decisivo.

-         Agradezco mucho la presencia de tantos docentes, porque eso denota, inquietud e interés para ir más allá o intentar mejorar lo que proponen los planes de estudio. Y como la mayoría de niños asiste a escuela pública, es estupendo que haya maestros tanto de la escuela privada/concertada como de la pública.

·       ¿Cómo influye en el desarrollo y establecimiento de la lateralidad la escolarización a los 3 años?

Si la escolarización consiste en una especialización prematura e inicio de la lectoescritura a edades aún más tempranas, influiría negativamente. Necesitamos un sistema nervioso maduro, que cuente con una correcta organización para acceder al aprendizaje instrumental con éxito.

Si ya nos encontramos en la consulta con muchos niños que, a los 6 años, aún no están correctamente lateralizados y que están presentando muchas dificultades de aprendizaje, si en pro de lo que ahora se llama “excelencia” se “fuerza” el aprendizaje y se inicia la lectoescritura a edades más tempranas, será un error y a los niños no les reportará ningún beneficio. Hay otras formas de trabajo que se pueden realizar a estas edades para preparar al niño para una correcta lateralización y para el aprendizaje con mayores posibilidades de éxito.

·       ¿Qué actividades favorecen en el bebé y en el niño el desarrollo de la lateralidad?

La adquisición de la lateralidad es un proceso fisiológico, que todo niño sano debe en teoría alcanzar sin presentar grandes problemas. Pero, esa es la teoría. Si permitimos que el niño viva todas las etapas previas y le concedemos espacio y tiempo suficientes, si no se suman factores condicionantes, establecerá correctamente su lateralidad. En este sentido, considero fundamental la etapa de suelo, con especial importancia a la etapa de gateo, de un gateo que además debe ser correcto (¡no vale cualquier forma de gatear!) y que no todos los niños pueden desarrollar por falta de espacio, por temor a que se resfríen, etc…

También hay que consideran que no todos los niños maduran al mismo ritmo, por lo que es muy importante conceder a cada niño su tiempo también en este aspecto. No podemos pretender que un prematuro, por ejemplo, inicialmente tenga el mismo nivel y ritmo de desarrollo que un bebé nacido a término. Bien, simplemente por poner un ejemplo.

En etapas posteriores, se pueden “retomar” las fases de la secuencia evolutiva, incluso en un formato lúdico, para mejorar la organización de base. En el libro “0 a tr3s desarrollo neuro-senso-psicomotriz de los tres primeros años de vida” se dan muchas pautas para trabajar.

·       Todos los asistentes reconocemos la labor del Dr. Ferré y es evidente que el estudio y el buen hacer continúa, pero ¿cuál es la aportación de la Dra Ferré?, ¿qué ha desarrollado más?, ¿cuál es su perspectiva diferenciada?

 Desde los tres años de vida, he oído a mi padre hablar sobre la lateralidad y los procesos de desarrollo neurofuncional. Así que son aspectos que he integrado desde muy temprano.

Me formé con mi padre y además tengo una formación hospitalaria y en medicina primaria.

Hemos realizado trabajos comunes como la publicación de varios libros y artículos en los que la información estaba elaborada por ambos y, por mi parte, he ampliado mi formación en terapias biológicas (homeopatía, oligoelementos, micronutrición, biofeedback, etc) con el fin de aplicar un abordaje global y holístico en los niños.

·       ¿Cómo explicarías, de manera sencilla, que detrás de un niño al que le cuesta leer y/o escribir hay más que un niño vago o un niño que no le gusta la lectura?

Ante una experiencia nueva o un nuevo estímulo, al cerebro le resulta mucho más fácil aprender que no hacerlo. Por tanto, no existen niños vagos en edades tempranas sino niños con mayor dificultad para adquirir ciertos aprendizajes debido a problemas de organización neurofuncional, sensorial u organización lateral.

·       El TDAH es la epidemia del s. XXI. ¿Qué causas hay?

El TDAH es un síndrome multicausal y multifactorial que requiere de un abordaje causal muy completo, personalizado y, en ocasiones, multidisciplinar. Por tanto, requiere una exploración exhaustiva para llegar al diagnóstico causal.

En primer lugar, es necesario realizar un diagnóstico diferencial con un Síndrome de estrés postraumático de la infancia aunque también nos encontramos con causas de tipo biológico, emocional, y desórdenes neurofuncionales, sensoriales y laterales fundamentalmente. Y, en muchas ocasiones, nos encontramos con situaciones multicausales.

Gracias por los aprendizajes brindados. Ha sido un placer aprender con usted.

Yo también he disfrutado mucho. Un grupo fantástico. Un feedback muy positivo y todos hemos aprendido durante este fin de semana.

Entre los asistentes, estaba Isabel Sanchís. Psicóloga y orientadora del Colegio del Colegio Almedia, en Callosa d’en Sarrià (Alicante). Isabel se formó con el Dr. Ferré, acerca de la organización neurofuncional, también se formó y procuró la formación de su equipo en Braingym y BMRT (Terapia de Movimiento Rítmico Blomberg), consciente de la importancia del movimiento y sus patrones en el aprendizaje; además de la introducción del concepto de las inteligencias múltiples en el aula; es una mente inquieta para la innovación educativa. Le pedimos una reflexión acerca de cuál sería su Educación Infantil ideal, a lo que nos contestó:

“Para mí la etapa de infantil ideal (2º ciclo) tendría que ser acogedora e integradora, diseñada con mucho espacio y muchos espacios, y con tiempo, tiempo para todos.

Esta etapa sería estimulante y estimuladora, sin clases separadas por edades, con muchas actividades que favorezcan la creatividad, la experimentación, la interacción, la cooperación y la convivencia pacífica.

Además, se asentaría sobre las bases del respeto, favorecedora de la autonomía, de una visión positiva de uno mismo y de su desarrollo y tendría que acompañar los procesos de cada niño para aprender, facilitar diferentes vías de aprendizaje y dar oportunidades a todos.

Mi etapa ideal atendería a los valores de la coeducación y educaría en la cultura para la paz.

Tendría que contar con los mejores maestros formados en evolutiva, técnicas de disciplina positiva y comunicación eficaz, mediación o similares, metodologías activas, y cultura de pensamiento. Estos maestros estarían con la mirada puesta en el bienestar de los niños y que entiendan el error como parte importante del aprendizaje, no sancionándolo sino integrándolo como parte del proceso heurístico del aprendizaje.

En dicha etapa, se llevaría a cabo una evaluación formativa, continúa e integradora que lleve a cada niño a completar su aprendizaje.

Además tendría que contar con la colaboración, la confianza y la complicidad de las familias para llevar a cabo proyectos comunes, a través de una relación fluida, cercana y transparente”.

Yo, para ser más concreta, añadiría, donde lo importante fuera tomar conciencia de su propio cuerpo, su movimiento, el ritmo. Donde más importante que coger un lápiz y escribir fuera jugar, desarrollar los patrones de movimiento que serán la base de los posteriores aprendizajes, proporcionar experiencias sensoriales y emocionales y desarrollarse como los individuos emocionales que somos, donde la comunicación y las relaciones nos llevaron a ser eminentemente sociales. Donde más importante que las mesas sean los espacios para crear y desarrollarse, comunicándose con la naturaleza y favoreciendo la exploración de espacios abiertos.

¿Tomamos nota?

Por Loles Miquel Abril
Neurocram




martes, 13 de septiembre de 2016

UN DIAMANTE EN BRUTO


Un diamante en bruto
Fatima Amezkua, responsable de comunicación de la Asociación Laztana, julio 2016
Un diamante en bruto no parece gran cosa a simple vista. Solo quienes los conocen bien saben reconocerlos, valorarlos y transformarlos en algo hermoso y muy valioso. El caso que voy a relatar es precisamente la historia de uno de esos diamantes, una historia de lucha y superación, de valor y constancia con final feliz.
Lucía (nombre ficticio) fue un bebe aparentemente normal. Hacia el año de edad pasó de arrastrarse sentada a empezar a caminar, nunca gateó. Pronto empezó a mostrar reacciones exageradas frente a la frustración o frente a cualquier cambio en su entorno que escapara de su control.  Entre los 2 y los 5 años cualquier hecho inesperado  que la contrariase desataba una rabieta extrema que podía durar hasta 2 horas. Nunca era por un capricho sino algo externo que la desconcertaba y perdía el control hasta el punto de volverse agresiva con sus propios padres. Cuando el berrinche terminaba se sentía mal y no comprendía porque se había comportado así con quien más quería. Otras cosas que llamaron la atención de sus padres es que no parecía sentir dolor ni tampoco frío o calor, o al menos no en el grado que sería de esperar. No se le daban bien los juegos de pelota, pero patinaba muy bien y andaba en bici. Tenía problemas de pronunciación por lo que estuvo yendo al logopeda de los 5 a los 7 años sin lograr avances significativos. En infantil no conseguía aprender el nombre de los niños y niñas de su clase, le costó mucho asociar cada color con el nombre que lo designa (azul, rojo, verde…), escribía letras y números en espejo, pero…  cada niño tiene su ritmo decía su profesora.
Todo el que la conocía decía que era una niña muy lista y resuelta, sin embargo, al empezar la Primaria llegaron los problemas en el cole. Ya en primer y segundo curso parecía no rendir lo suficiente, le costaba muchísimo la lecto-escritura aunque tenía buena comprensión lectora, no conseguía identificar fonema y grafema, cometía omisiones, sustituciones, inversiones, escritura en espejo incluso copiando un texto…  Le costó mucho aprender el nombre de los números (no así su manejo conceptual), no conseguía aprender series como los días de la semana o los meses, ni tampoco su fecha de cumpleaños, teléfono de casa, etc.  Se distraía frecuentemente y parecía estar atenta a todo a la vez pero sin concentrarse en nada. Con 8 años aun no se ubicaba en el tiempo, no sabía en qué momento del día estaba, palabras como “mañana, el próximo martes, o ayer” no eran significativas para ella. La profesora consideraba que era vaga y no se esforzaba. Sus padres, sin embargo, la conocían bien. Sabían de su curiosidad constante acerca del mundo que le rodeaba, sus libros favoritos -que leían para ella- trataban sobre el porqué de las cosas, sobre las ciencias de la naturaleza, le encantaba aprender cosas, observar, desmontar mecanismos, comprender cómo funcionaban y volverlos a montar, creaba pequeños artilugios que inventaba con materiales de reciclaje, dibujaba muy bien para su edad y tenía una enorme creatividad. No es el perfil de  una niña “vaga”, es más, no creo que a esa edad haya niños o niñas vagos  porque en su naturaleza está aprender y disfrutar haciéndolo. Y no me refiero solo a los aprendizajes escolares sino también a aprender a controlar sus emociones, su comportamiento, su forma de relacionarse con los demás, etc. Pero para eso deben disponer de un cerebro y sistema nervioso suficientemente maduro y desarrollado como para poder responder a los retos que la escuela y la vida les presentan. Por otra parte, Lucía era cada vez más consciente de su lentitud para hacer cualquier ejercicio en clase, su torpeza al leer (saltaba de línea, leía palabras de atrás a adelante, inventaba el final de las palabras…), los deberes eran una tortura, no conseguía memorizar las tablas de multiplicar… y algunos de sus compañeros empezaron a tildarla de “tonta” cosa que llegó a creerse. Su autoestima se vino abajo y sus padres luchaban día a día por sacarle una sonrisa e intentar que al menos en casa se sintiese segura y valorada.

A los 8 años llevaron a Lucía a un centro para que le hiciesen un reconocimiento lo mas integral posible para detectar qué problemas tenía y cómo podían ayudarla. Cuando llegó el primer diagnóstico se sintieron desbordados: gran déficit de atención con alta impulsividad, dislexia fonético-fonológica, problemas con la memoria de trabajo, muy baja velocidad de procesamiento mental,  lateralidad cruzada ojo-mano, problemas de discriminación auditiva con hiperacusia en unas frecuencias e hipoacusia en otras (resultó que no pronunciaba bien no por problemas de articulación sino porque no distinguía auditivamente algunos fonemas), agudeza visual normal pero con  muchos problemas de visión (de convergencia, acomodación, visión binocular ineficaz, problemas con los movimientos sacádicos y de re-seguimiento, …), también tenía problemas de coordinación motora y de integración sensorial, así como un alto grado de ansiedad y baja autoestima. Complementando el estudio con otra especialista se detectó también que tenía todos los reflejos primitivos sin integrar y muy activos[1] lo que impedía la correcta maduración de muchas áreas de su cerebro y la adecuada conexión entre las mismas (cerebelo, ganglios basales, sistema límbico, córtex prefrontal). Por otro lado, otra doctora especializada en déficit de atención y trastornos de la lateralidad, diagnosticó que su cerebro se encontraba aun en una etapa pre-lateral del desarrollo funcionado como homolateral alternante, no tenía desarrollado del patrón contralateral y la actividad de su cuerpo calloso era escasa, sus hemisferios cerebrales no se comunicaban adecuadamente. Había mucho sobre lo que trabajar. La buena noticia es que todo era consecuencia de un solo problema: un desarrollo incorrecto del sistema neuro-senso-psico-motriz y, afortunadamente, existen terapias de estimulación neurológica que, junto con algunos tratamientos biológicos, corrigen o minimizan estos problemas sin hacer uso de fármacos. Se requiere constancia y disciplina pero los resultados merecen la pena.

Muchos niños y niñas afrontan diariamente sus vidas con este tipo de  “mochila” a cuestas y la mayoría ni si quiera están diagnosticados. Hay múltiples causas que pueden provocar alteraciones en el desarrollo neurológico infantil. Se sabe, por ejemplo, que los niños adoptados tiene una mayor probabilidad de sufrirlas -aunque no siempre sea así- como consecuencia de las carencias físicas y emocionales, falta de estímulos sensoriales y motrices o por intoxicaciones de sustancias que pasan al bebe desde la madre biológica vía placenta (metales pesados, alcohol, drogas, radiaciones...). En el caso de otros niños, los problemas pueden deberse a que no haya hecho el suficiente ejercicio de suelo para lograr una buena maduración cerebral, o que su cuerpo no sea capaz de eliminar correctamente los cientos de tóxicos a los que estamos expuestos, o consecuencia de alguna infección vírica durante el embarazo. Otras veces la causa es desconocida. En cualquier caso, los problemas que se originan son muy semejantes y sólo tratando su causa (y no solo los síntomas que provoca) podremos ayudar a estas criaturas y sus familias a superar sus problemas y brindarles las oportunidades que merecen.

En esta situación, contar con la ayuda de alguna asociación especializada que sirva de guía en el proceso es fundamental para sentirse acompañado y respaldado por la experiencia de otras familias. En palabras de la familia de Lucía, “el apoyo y orientación que nos ha brindado la asociación Laztana[2] durante estos años ha sido fundamental para recorrer este camino, para comprender a nuestra hija y saber ayudarla. Siempre le estaremos agradecidos y por eso prestamos este testimonio para poner un poco de luz y esperanza en tantas familias que seguro están pasando por situaciones similares. Queremos compartir nuestra alegría y contribuir a dar a conocer estas terapias tan eficaces para superar este tipo de problemas y ofrecer a nuestros hijos e hijas una vida mejor y más feliz”.

Volviendo al caso de Lucía, la mayor parte de las terapias que realizó fueron en paralelo con los cursos de 3º y 4º de Primaria que resultaron duros y con unos resultados escolares muy ajustados. Como relata la familia, fueron años agotadores con casi una hora de trabajo diario en casa para aplicar las distintas terapias, mas el colegio y los deberes que seguían ocupando mucho tiempo y esfuerzo. A lo largo de poco más de dos años realizó las siguientes terapias: ejercicios diarios de reorganización neurológica para integrar el patrón contra-lateral, lograr la sincronización de sus hemisferios cerebrales incrementando la actividad de su cuerpo calloso y mejorar su lateralidad (diario, 2 años); terapia BRMT o TMR[3] de integración de reflejos primitivos (diario, 2 años); terapia visual[4] (diario, 8 meses); terapia reeducación auditiva Berard[5] (2 sesiones de 15 días cada una, una al inicio y otra año y medio después); terapia psicológica (1 sesión semanal durante año y medio). Aproximadamente a los 8 meses de iniciar las terapias se le aconsejó empezar una dieta libre de gluten y caseína lo que mejoró sustancialmente el rendimiento de las otras terapias.      

Tras unos 6 u 8 meses de trabajo empezaron a notarse los resultados. La niña estaba mucho más relajada y con mayor capacidad de atención, su nivel lector también mejoró mucho. Al año de iniciar las terapias se le diagnosticó también una intoxicación severa por metales pesados (mercurio, plomo, cadmio, aluminio y plata) que su cuerpo no era capaz de eliminar y que afectaban a su funcionamiento neurológico. Inició un tratamiento con quelantes para ir eliminando progresivamente esos metales de su cuerpo junto con suplementos de vitaminas y minerales de los que tenía carencias. Después de dos años de terapias era otra niña en todos los sentidos, o más bien, era la niña que siempre estuvo ahí pero que no podía florecer. Las terapias acabaron en el primer trimestre de quinto curso de Primaria y, después de haber terminado, la niña continuó mejorando pues el proceso de maduración cerebral ya estaba desencadenado y sin trabas, caminaba por sí solo. Terminó el curso con todo notables y algún sobresaliente, siendo una de las niñas más atentas, trabajadoras e incluso rápidas de la clase para sorpresa del profesorado que dos años atrás no hubiera creído posible esta evolución.

Sigue siendo disléxica pero incluso muchos síntomas que Lucía tenía que se asocian a la dislexia y que hacen de ésta una condición aun más compleja, desaparecieron. La dislexia es también un don y, posiblemente gracias a ella, Lucía tiene una creatividad impresionante, alta capacidad de visión espacial, gran habilidad para resolver problemas analizando la situación desde diferentes ángulos de una forma integral, es capaz de ver lo que a otros se nos pasa por alto, tiene grandes dotes artísticas y un futuro prometedor.

Lucia es una niña responsable y trabajadora y ha aprendido una lección más valiosa para la vida que cualquiera de las que aparecen en los libros de texto. Lucía sabe lo que significa el esfuerzo y sabe valorar lo que ha logrado. Es una niña feliz que a menudo grita “¡Soy la mejor!” y tiene razón.  Llegará donde se proponga porque alguien creyó en ella y supo descubrir ese diamante en bruto y encontrar a quienes podían enseñarles las herramientas para pulirlo y dejarla, por fin, brillar.     




[1] Qué son los Reflejos Primitivos: http://www.blombergrmt.es/reflejos-primitivos/
[2] Asociación LAZTANA: http://www.asociacionlaztana.org 
[3] BRMT o TMR (Terapia de Movimiento Rítmico del Dr. Bloomberg): http://www.blombergrmt.es/brmt/
[5] En qué consiste el método Berard de reeducación auditiva: http://www.es.berardaitwebsite.com/metodo-berard/por-que-hacer-ait-de-berard/

lunes, 14 de diciembre de 2015

LA FIGURA UNIVERSAL, HERRAMIENTA PARA DIAGNOSTICAR PROBLEMAS DE LATERALIDAD

 

Un ejercicio simple como es dibujar la figura universal nos puede permitir obtener pistas importantes de cara al diagnóstico de problemas de lateralidad. 
Es uno de los aspectos que forman parte del curso sobre desarrollo de la lateralidad que organizamos en febrero en Barcelona. Más información: http://goo.gl/LzAewZ

Elisa Aribau

jueves, 14 de mayo de 2015

CONGRESO INTERNACIONAL DE OPTOMETRIA DEL DESARROLLO

Publicado por "La nueva España"

Más de 200 ópticos evalúan el vínculo entre visión y aprendizaje

La Sociedad de Optometría de Desarrollo celebra en Gijón su reunión internacional

Ana Braña (izquierda) durante la presentación de ayer en el Ayuntamiento.
Ana Braña (izquierda) durante la presentación de ayer en el Ayuntamiento.
C. JIMÉNEZ
La ciudad albergará a partir del jueves el IV Congreso Internacional de la Sociedad Internacional de Optometría del Desarrollo y el Comportamiento (SIODEC) que ha elegido Gijón para presentar, entre otros desarrollos, los nuevos protocolos en el tratamiento del estrabismo y ojo vago que se encargarán de repasar las doctoras Pilar Vergara y Gloria Hermida, expertas en la relación de la visión y los problemas de aprendizaje en los niños. También resulta de interés la aportación prevista de la doctora norteamericana Lynn Hellerstein, que expondrá la asociación entre traumatismos craneales y visión, centrada especialmente en la práctica deportiva. El también norteamericano Robert Sanet tratará aspectos visuales relativos a la tercera edad.
La cita, con más de 200 ópticos-optometristas inscritos, se desarrollará en la Feria, con profesionales de Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Austria, Bélgica, Alemania, Brasil, México, Andorra, Francia y Holanda, entre otros países. Esta circunstancia avala la tesis de que la Optometría Comportamental española se está convirtiendo en una referencia internacional, aseguraron los responsables de la organización durante la presentación de esta cita, ayer, en el Ayuntamiento, en la que tomaron parte la directora del congreso, Elisa Aribau; la presidenta de SIODEC, Laura Alonso; la directora científica del congreso, Pilar Vergara además de Ana Braña, de Divertia.

jueves, 7 de mayo de 2015

EL MOVIMIENTO DEL NIÑO

EL MOVIMIENTO DEL NIÑO




Sonia Kliass
Publicado en la Revista de la
Distribuido por Pikler-Lóczy Euskal Herriko elkartea por cortesía de la Revista y de la autora.


Podemos observar como en un principio el niño que acaba de nacer no se siente en equilibrio aún que esté tumbado en su cuna, por eso algunas veces presenta movimientos  reflejos de pérdida del equilibrio.
Pero los niños traen con ellos también un guión interno que les ayuda a recorrer este camino de permanente pérdida y conquista del equilibrio. El impulso que les hace crecer y desarrollarse en su motricidad es tan claro y preciso que en realidad no necesitan la intervención directa del adulto en este proceso, no necesitan que les ayudemos, ni estimulemos, ni enseñemos como hacerlo. Necesitan libertad de movimiento dentro de un marco seguro y que el adulto le acompañe con una actitud atenta, respetuosa y llena de confianza en sus capacidades. Necesitan también tiempo, espacio y un entorno adecuado. La médico Emmi Pikler y el equipo del Instituto Pikler-Lóczy de Budapest lo han podido comprobar con sus más de sesenta años de registros diarios de más de dos mil niños que han crecido allí, dentro de semejante contexto.
Cada niño tiene un ritmo propio y el margen de diferencia entre unos y otros puede llegar a ser muy grande. Para que el proceso motriz se haga con calidad, es importante que cada niño pueda seguir su ritmo individual sin sentirse presionado desde fuera. Todos los niños, si tienen salud, recorren este camino porque todos llevan dentro las ganas de crecer y desarrollarse.
Pero no todos lo hacen de la misma manera ni en el mismo ritmo. En este sentido las tablas de desarrollo del Instituto Pikler nos ayudan a saber que, por ejemplo, algunos niños ya son capaces de girar boca abajo a los cuatro meses, otros a los cinco, seis, siete u ocho meses dentro de una total normalidad. O que hay niños que empiezan a sentarse solos con ocho meses y otros lo harán muchos meses más tarde.
  
Cuando nace, un niño se encuentra en un medio
muy distinto del medio donde estaba antes: pasa de
un medio acuático a la experiencia de la tierra con
la fuerza de la gravedad. Este hecho le supone un
gran reto: el mantenerse en equilibrio.

O que, por supuesto, ¡no todos los niños tienen que empezar a caminar al año!

Desde esta perspectiva, no es realmente importante cuándo empieza un niño a hacer un movimiento u otro del desarrollo motriz. Lo más importante es como lo hace, o sea, con qué calidad lo realiza. Los niños que van lentos, lo hacen porque lo necesitan. El hecho de ir más rápido no les trae en realidad ningún beneficio. El movimiento es el primer lenguaje del niño. Si hay seguridad, bienestar y fluencia en el movimiento, les damos mejor base para el futuro aprendizaje del hablar y pensar. Si el niño acumula, dentro de sí, experiencias de que puede confiar en sus propios recursos, esta confianza quedará registrada en su organismo para siempre.

Muchas veces damos demasiada importancia a momentos concretos del proceso, queremos saber si ya se giran, gatean, sientan o caminan y nos olvidamos que para hacer este movimiento han tenido que hacer muchos otros que no vemos para prepararse. Todos los pequeños pasos que hacen son importantes porque desarrollan unas cualidades y unas habilidades que les prepara para el próximo paso. Si cogemos el hábito de observar qué hacen los niños por ellos mismos veremos qué gran
inteligencia hay detrás del proceso motriz. La dificultad muchas veces es hacer este cambio de mirada y empezar a ver qué hacen en vez de qué no hacen.
A partir de la postura tumbado boca abajo, los niños se aventuran a descubrir qué pasa si abandonan esta posición segura y conocida para girarse de lado y después boca abajo. Luego les toca otro paso difícil e importante que es volver a la posición boca arriba. Aprender a volver es importante porque les da la posibilidad de poder descansar de la postura. Mantener la postura boca abajo puede llegar a ser muy cansado para un niño en un principio. Lo mismo pasa cuando se sientan por ellos mismos: saben el camino para sentarse y también saben el camino para volver a tumbarse en el suelo. Esto les permite poder descansar de la posición, tienen autonomía y pueden realizar todos los cambios que necesitan sintiéndose cómodos y seguros. Esto les da bienestar a su organismo y posibilita que su actividad pueda durar más tiempo. Cuándo un niño aún no puede sentarse y el adulto lo pone en posición sentada, aún que se aguante bien en la posición, no tiene autonomía, no domina la situación, saber cómo salir y necesita la ayuda del adulto. Esto hace que su actividad dure poco, hasta que esté cansado y se vea obligado a pedir ayuda. Este hecho nos hace pensar hasta qué punto la libertad y la autonomía de movimiento pueden tener un impacto positivo en la relación del niño con el adulto. Cuando un adulto permite que un niño se mueva a su aire, tiene la oportunidad de ver con qué voluntad despliega sus capacidades y cómo disfruta de sus pequeños logros, lo observa y crea una imagen de niño autónomo y capaz, desarrolla una gran confianza en el niño y se siente él también más seguro y satisfecho.

A partir de los dos y medio o tres meses, podemos empezar a ofrecer al niño un espacio de juego que sea seguro cálido y firme, como puede ser un parque con suelo de madera protegido con barrotes, donde pueda hacer sus experimentos. Tenemos que tener en cuenta que no se trata de un parque de los que vemos en las tiendas normalmente: un niño que ya se desplaza arrastrándose, dando vueltas o gateando necesita un espacio de 4 m2. También es importante que lleve ropa cómoda que no impida sus movimientos y que tenga retos interesantes adecuados a su
etapa motriz como puede ser cajas de madera para subirse encima o entrar dentro, etc. El parque puede durar hasta que veamos que el niño tiene ya necesidad de más amplitud, cuando ya gatea mucho o cuando empiece a caminar.

Pero está claro que el desarrollo motriz no se acaba con el caminar. Después de caminar se ponen a correr, y luego quieren saltar, trepar y hacer equilibrios. El movimiento tendrá un gran protagonismo en toda la etapa de jardín de infancia, hasta los seis o siete años. Las mismas pautas de ofrecer tiempo, espacio, materiales y retos interesantes para jugar y experimentar con el movimiento favorecerán un buen desarrollo de su motricidad durante todo el primer septenio. La tendencia general es pedir a los niños que estén quietos y parados desde muy pequeños pero es muy necesario que los adultos empiecen a conocer la importancia que tiene el dejar que se muevan los niños para su desarrollo global.

martes, 5 de mayo de 2015

LATERALIDAD DIESTRO ZURDO

LOS TRASTORNOS DE LA LATERALIDAD EN EL NIÑO (CRUCES LATERALES, LATERALIDAD CONTRARIADA, etc.) PUEDEN PRODUCIR TRASTORNOS DEL APRENDIZAJE (DISLEXIA, DISGRAFÍA, DISCALCULIA, etc). REQUIEREN UN DIAGNÓSTICO CAUSAL Y UN TRATAMIENTO PERSONALIZADO.

https://youtu.be/J-m7_UfZ1m4
https://youtu.be/xllkpxQeoys
https://youtu.be/E1BuJ6QEnjU

Art in kids

RELACIÓN DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA CON LA LATERALIDAD, otro de los vídeos que os recomendé del Dr. Ferré.

- Alrededor de los cuatro o cinco años es cuando deberíamos tímidamente adentrarnos en el entorno de la lectura y la escritura.
- Alrededor de los cinco años la lateralidad va a jugar un papel fundamental: el ser diestros o zurdos lo podríamos relacionar con dos tipos distintos de organizar la información.
- El diestro ordena la información gráfica de izquierda a derecha, el zurdo, antes de adaptarse a la cultura diestra, espontáneamente ordenaría la información desde la derecha hacía la izquierda. La escritura de un diestro puro y la escritura de un zurdo puro sería una escritura totalmente en espejo.
- Para ordenar la información en el espacio de un papel hemos de construir unas coordenadas claras e inequívocas. Por ejemplo: para componer la palabra "la" con la consonante l primero y la vocal a, siempre se escribe la l a la izquierda y la a en la derecha.
- Un diestro debe construir una dominancia hemisférica izquierda con un ojo derecho dominante, un oído derecho dominante, una mano derecha dominante, y una pierna derecha dominante.
- Esos cuatro puntos claves de dominancias periféricas son estructuras dobles que trabajan totalmente sincronizadas en un sistema único y los vamos a dirigir desde un hemisferio para tener un punto de referencia clave.
- Un zurdo construye las coordenadas al revés, a nivel interno un zurdo debe conseguir una dominancia regular del lado izquierdo y eso le da unos puntos de referencia internos que si fuera espontáneamente él trasladaría al mundo del papel escribiendo totalmente en espejo. Así pues, para él, escribir "la" sería primero la consonante l a la derecha y a la izquierda estaría la vocal a.
- Esas dos formas opuestas y complementarias de coordenadas son las que explicarán algunos síntomas como las inversiones, escritura en espejo, escritura al revés o signos de dislexia.
- Cuando un niño desarrolla las primeras raíces de las nociones de suma o de resta lo hace a partir de entender como funciona la secuencia numérica: si crece la secuencia tiene que añadir un elemento, si la secuencia decrece tiene que quitar elementos porque está recorriendo la secuencia en sentido inverso.
- Cuando hemos desarrollado una estructura neuronal, mental, espacial, temporal, de coordenadas correcta, sólida y estable, ese aprendizaje es fácil y satisfactorio. Fácil porque el niño tiene estructura para asimilar esa información y satisfactorio porque el niño disfruta expandiéndose.
- Es un error que a partir de los dos años y medio los peques se pasen dos o tres horas haciendo fichas, pinchando con un punzón, cogiendo unas tijeras, etc. cuando todavía están construyendo un sistema único y corremos el riesgo de diagnosticar como diestro o zurdo donde no lo hay.
- Lo ideal sería que toda la oferta fuera doble y usaran las dos manos tranquilamente en la pizarra, en los papeles, etc. hasta los cinco años.
- A partir de los cinco años sería interesante investigar si es un zurdo o un diestro porque si es un zurdo hay que realizar una serie de actividades que le facilitaran la adaptación a la cultura diestra.

LOS TRASTORNOS DE LA LATERALIDAD EN EL NIÑO (CRUCES LATERALES, LATERALIDAD CONTRARIADA, etc.) PUEDEN PRODUCIR TRASTORNOS DEL APRENDIZAJE (DISLEXIA,...
YOUTUBE.COM

jueves, 19 de marzo de 2015

LATERALIDAD CRUZADA, DIFICULTAD PARA APRENDER


Publicado en En Buenas Manos

La Lateralidad cruzada empieza a ser tenida en cuenta, cada vez más, para tratar problemas de aprendizaje, de comportamiento y de baja autoestima.
De todos es sabido que nuestro cerebro posee dos hemisferios que se distribuyen las principales funciones, por eso desde muy pequeños utilizamos preferentemente una mano, un ojo, una pierna o un oído, para realizar las diferentes acciones diarias.

Pero algo tan sencillo como esto requiere un estadio superior de organización de nuestro Sistema Nervioso.

¿Qué es la lateralidad cruzada?


La lateralidad, explicada de un modo sencillo, es la preferencia que muestran la mayoría de los seres humanos por un lado de su propio cuerpo.

Los niños deben construir bien la lateralidad para tener un punto referencial espacio-temporal. Esta referencia es vital para automatizar los aprendizajes básicos, para organizarme interiormente y para organizar todo lo que me rodea.

Si somos capaces de hacer que los sistemas audio-viso-motrices de nuestros hijos se desarrollen correctamente no tendremos ningún problema, ni siendo diestro, ni siendo zurdos, pero si la maduración no es correcta, me atrevería a diagnosticar muy pronto, que será un niño con fracaso escolar.

Estos niños presentan problemas de atención y se fatigan fácilmente. Una buena organización lateral ojo-mano-pie-oído favorece la resolución de problemas escolares y personales.

Cuando no hay una dominancia de un mismo lado 


Lo ideal es que ofrezcan una dominancia en el mismo lado, ya sea el lado derecho o el lado zurdo, es decir tener una lateralidad homogénea. Si esto no ocurre así decimos que tiene lateralidad cruzada.

Los niños con lateralidad cruzada, ojo-mano sobre todo, diestro de mano y zurdo de ojo o al contrario nos van a dar problemas de lectoescritura, por el bajo dominio viso-espacial que poseen.

Principales consecuencias de la lateralidad cruzada


- Dificultad en la automatización de la lectura, escritura y cálculo.
- Inversiones en la lectura y en la escritura de números y letras.
- Errores al leer.
- Sustituciones de unas letras por otras.
- Dificultades con los conceptos básicos matemáticos.
- Desorientación espacial y temporal.
- Torpeza psicomotriz y faltos de ritmo. 


Como consecuencia de todo esto el tema escolar se ve muy afectado, sin olvidar el tema emocional. Se convierten en niños desmotivados, con poco interés en las actividades escolares, e incluso en otras, debido a sus problemas de atención y concentración. Su autoestima suele ser muy baja.

¿A partir de que edad se puede tratar la lateralidad cruzada?


El mejor tratamiento es la detección precoz, por eso a partir de los 4-5 años podemos y debemos evaluar la lateralidad, con el claro objetivo de prevenir cruzamientos.
En caso de ya existir se debe resolver en alguno de los sentidos.

¿Cómo podemos tratar la lateralidad cruzada? 


El tratamiento debe ser adaptado a cada paciente teniendo en cuenta el origen y las dificultades que está ocasionando.
La terapia base es la reorganización neurofuncional, que desbloqueará el desarrollo del individuo, organizando su sistema nervioso y aprovechando las posibilidades de regeneración del Sistema Nervioso (Neuroplasticidad).

Con la maduración del Sistema Nervioso resolveremos todos los síntomas de la lateralidad cruzada antes descritos, las dificultades de atención, de organización espacio temporal, y sus problemas emocionales y de autoestima y, como consecuencias, sus barreras escolares.

Ejercicios adaptados a cada caso


Los ejercicios propuestos, en caso de lateralidad cruzada, recapitulan la aparición de los primeros movimientos durante las distintas etapas, adquiriendo habilidades no conseguidas antes. Es como una segunda oportunidad; con la estimulación conseguimos nuevas vías y un sistema nervioso organizado según era nuestro objetivo.

Para afianzar este protocolo nos apoyamos en protocolos biológicos, homeopatía, nutrición, terapias alternativas y, especialmente para el lado emocional, la orientación psicopedagógica a las familias y profesores.

¿Podemos tratar la lateralidad cruzada en un adulto o ya es tarde? 


El campo de trabajo es a cualquier edad, desde la niñez a la edad adulta. Las terapias de actuación no tienen edad y los resultados merecen la pena.


Irene Cubero Butragueño
Directora del Centro Integral del Desarrollo de Castro Urdiales (Cantabria)
Pedagoga-Logopeda experta en Terapias Estimulativas y Reorganización Neurofuncional. 

viernes, 13 de marzo de 2015

LATERALIDAD Y APRENDIZAJE

El doctor Jordi Catalán Balaguer (http://catalanbalaguer.com/) nos envía este artículo:
LATERALIDAD Y APRENDIZAJE
Por Jordi Catalan Balaguer
En el estudio del desarrollo normal del niño se observan diferentes etapas. Cada una de ellas pasa a formar parte de la vertebración de la siguiente. La evolución correcta está claramente definida, pero un factor diferencial en cada niño es la velocidad en la que se consigue completar cada una de las etapas. Los niños avanzan invirtiendo diferentes tiempos. Hay que respetar esta realidad. No se debe homogeneizar la velocidad madurativa neurológica. Hay niños que están preparados para iniciar el proceso de la lectura y la escritura, mientras que otros, aún teniendo la misma edad, no lo
están.
La lateralidad es el proceso de organización cerebral más importante para poder afrontar con eficacia los aprendizajes de la lectura y la escritura.
La lateralidad permite tener una buena concepción del espacio, del tiempo, una buena integración de la información, tener una correcta memorización, evocación… Poseer una buena organización lateral es necesario para no cometer algunos errores frecuentes: inversiones en la escritura de números, cifras, letras o palabras, no saber colocarse a la izquierda de la página para escribir un texto, no iniciar las operaciones matemáticas básicas por el lado derecho, tener dificultad para integrar la información, recordar los datos estudiados, expresar con orden, por vía oral y/o escrita, la información aprendida…
Cuando un niño tiene dificultad para procesar la información es conveniente hacer un estudio de su dominancia lateral o mejor aún comprobar que el niño tiene una correcta organización lateral para dar el pistoletazo de salida al aprendizaje de la lectura y la escritura.
Hay niños que tienen una lateralidad tardía. Inician el aprendizaje de los símbolos alfanuméricos antes de haber estructurado el predominio lateral.
Otros tienen lateralidad contrariada. Hacen todas las actividades espontaneas con un lado y escriben con la mano contraria. Son zurdos contrariados o diestros contrariados.
También podemos encontrar niños con una lateralidad desordenada. No siguen un patrón organizativo unificado, hacen unas actividades con un lado y otras con el otro. No tienen ningún orden ensu actividad cognitiva.
Los niños con lateralidad cruzada se caracterizan por tener dominancia de una mano y usar el ojo contrario. Escribe con la derecha y mira con el ojo izquierdo o viceversa. Estos cruces también pueden estar presentes en la dominancia del oído y de la pierna.
Estos son los trastornos de lateralidad más frecuentes, aunque no los únicos. Y deben ser diagnosticados con acierto para tratarlos específicamente y garantizar el buen aprendizaje futuro.
Para poder definir con certeza la dominancia lateral de un niño es muy importante que su organización prelateral esté bien estructurada. Es fundamental que la relación hemisférica esté bien establecida y que la función visual sea eficaz. Desajustes visuales pueden falsear los resultados de una exploración lateral.
Iniciar el aprendizaje de los conocimientos académicos teniendo una buena organización lateral garantiza una correcta integración de los aprendizajes académicos básicos.